Viernes, 16 Diciembre 2016 00:00 Columnistas

El 'cambio' en la restauración conservadora

Ilitch Verduga Vélez

En tiempos de elecciones, la derecha económica, ecuatoriana se muestra enmascarada en sedicentes y variadas vertientes partidarias, en apariencia enfrentadas en épocas comiciales, pero todas empeñadas en recuperar de cualquier modo el mando de la república -perdido-, para las oligarquías nacionales y países hegemónicos que son los que financian sus cruzadas. Hoy esas mismas fuerzas del pasado se encuentran empeñadas en una estrategia electoral con una campaña publicitaria gemelar y falaz de desprestigio a la obra de la Revolución Ciudadana, intentando desdibujar la gestión realizada en estos diez años, en beneficio de nuestro pueblo que ha sido testigo y actor de las fundamentales transformaciones producidas en la patria, en apenas una década.

En su pensamiento de dueños del dinero y del poder que genera, ni siquiera han tomado en cuenta que las mayorías de los compatriotas están conscientes de los grandes avances logrados en dos lustros de lauros y realizaciones en salud, educación, vivienda infraestructura vial, energética, seguridad, paz, dignidad, y de la modificación institucional surgida de la Constitución de Montecristi, carta fundamental que se cumple con rigurosidad por parte del régimen de Rafael Correa y que fue  aprobada por el pueblo en forma inobjetable. No obstante, y a pesar de ello, las acciones de embustes y mentiras de diferentes candidatos no cesan en su andar vil, con el apoyo de la mediocracia que cumple con desenfado la faena.

No existe tarea, misión o acto cumplido por la administración del presidente Correa que no merezca reparos, dudas, suspicacia, objeciones y censura de parte de aquellos medios que forman parte de esa internacional oscura de la desinformación. No importa si se trata de la apertura de escuelas y hospitales, la inauguración de represas e hidroeléctricas -admiración de los países hermanos de América Latina- o la organización exitosa de eventos de relevancia mundial, como Hábitat III, o frente a las circunstancias victoriosas de la firma del tratado con la UE -por pedido de  empresarios, productores exportadores- y cumplido con valiosas ventajas para Ecuador.

Ahora que el Grupo de los 71 más China, que aglutina 134 Estados en vías de desarrollo, ha entregado a nuestra patria la presidencia del grupo, estoy cierto que la prensa mercantilista ignorará este honor para nuestro pueblo y le darán el sitio trivial acostumbrado y tendrá nuevos e inaceptables motivos para disonancias, reproches, calumnias y acusaciones. En la actualidad el plato del día es la Ley de Plusvalía, que satisface el apetito de difamadores nihilistas de vocación y oficio, que su escasez espiritual se combina con la orfandad de convocatoria en sus movilizaciones, las que, programadas y pagadas para que el electorado olvide o se aturda por la parafernalia propagandística mendaz, que pone una cortina de humo sobre el mayor crimen financiero cometido en nuestro devenir, la incautación dolosa de los caudales de depositantes, a la que se sometió a la población ecuatoriana en el fraude de 1999.

En estos instantes están a la caza de incautos o crédulos, a quienes ofrecen el oro y el moro, intentando ocultar los flagrantes delitos de banqueros corruptos que robaron el ‘oro’ de los jubilados y nos dejaron el ‘moro’, la inestabilidad social. La divisa de la correría rocambolesca, utilizada en Sudamérica por la derecha política y económica, para regresar al poder ha sido el saqueo del vocablo ‘cambio’, que es patrimonio popular y que se ha utilizado como trofeo en Argentina, en el triunfo del mandatario, elegido hace un año. Y que en esa tierra querida ha actualizado el ‘cambio neoliberal’, que implica desempleo, alzas en las tarifas de luz agua, gas. En 12 meses, la agonía y depauperación de la clase trabajadora y la desmejora de la calidad de vida de todos es visible. En Brasil, los usurpadores que lo regentan han logrado que el Parlamento apruebe otro ‘cambio’ en contra de los pobres: impedir que se invierta en ayuda social durante 20 años. Por ello, lobos disfrazados de abuelitas, candidatos en los comicios de febrero, tienen el rabo torcido, el aullido llameante y las uñas sedientas de dinero y venganza. (O)

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