Columnista invitado

El bolsillo secreto

- 26 de Agosto de 2017 - 00:00

Ecuador, un país pequeño de Sudamérica, con apenas el 1,42% del PIB, el cual tuvo un crecimiento del 0,3% al 0,7% en este año; país que se apresta a dar un gran paso en una lucha contra los paraísos fiscales que debería convertirse en una bandera para lograr un mundo más honesto y transparente. Esto se ha logrado luego de transitar un proceso de transformación radical de las estructuras de dominio que manejaban la nación, sometiendo al capital a través del poder político de la mano de un proceso de izquierda que lideró Rafael Correa Delgado.

Fue el 19 de febrero, cuando el pueblo ecuatoriano, a través de una consulta popular llamada por el Presidente de la República, se pronunció con 5’030.579 votos mayoritariamente a favor de aprobar una propuesta revolucionaria, buscando que los funcionarios públicos y las figuras que quieran participar en un proceso electoral no puedan tener sus recursos en paraísos fiscales. Esto obedece a otra de las principales luchas contra la corrupción que ha dado la Revolución Ciudadana en Ecuador, cuyos mecanismos comunes se evidenciaron en uno de los casos de corrupción presentados en el país, en el cual se utilizaron cuentas secretas en paraísos fiscales para transferir alrededor de $ 33,5 millones a funcionarios públicos que laboraban en la empresa Petroecuador como parte de una red de coimas que vendría operando hace 30 años.

En el debate político algunas voces de los sectores de oposición han mencionado en sus discursos y presentaciones en los medios de comunicación su exigencia de luchar contra la corrupción, pero fueron esos mismos sectores políticos quienes votaron en contra de la Ley orgánica para la aplicación de la consulta popular, efectuada el 19 de febrero de 2017, en la sesión del pleno de la Asamblea Nacional del jueves 6 de julio. ¿Será que están realmente velando por tener una sociedad más transparente? ¿O será que su discurso de transparencia se desvanece cuando priman sus intereses económicos? Cuando lo que buscan en realidad es defender sus fortunas, que en el mejor de los casos fueron obtenidas con base en el talento ecuatoriano, inversiones públicas como condiciones habilitantes. Lamentablemente, hoy, muchos de esos dineros le sirven al codicioso bolsillo secreto del gran capital mundial en paraísos fiscales.

Es precisamente en estas guaridas fiscales donde acuden quienes evaden impuestos en sus países, los corruptos que reciben coimas del sector público, los corruptores que, por lo general, están en el sector privado y utilizan empresas offshore, además de cuentas secretas para sus transacciones. Pero existe un problema mayor, que pone en riesgo la seguridad de las sociedades, este se presenta en el momento en que la delincuencia organizada transnacional utiliza los paraísos fiscales para tranzar y ocultar el dinero fruto de actos reñidos con la ley, como trata de personas, migración ilegal, narcotráfico, lavado de dinero, entre otros.

Para tener una real dimensión de lo que el mundo enfrenta analicemos los siguientes datos: es escalofriante saber, por ejemplo, que el lavado de dinero para la segunda década de este siglo es entre el 2% y 5% del PIB mundial, esto equivale entre $ 800 billones y $ 2 trillones, cuantiosas cantidades que podrían estar escondidas en el bolsillo secreto de los paraísos fiscales; o saber que alrededor de $ 7,6 billones, monto correspondiente al PIB de Alemania y Reino Unido juntos, se encuentran en estos lugares; pensar que en América Latina se pierde alrededor del 50% de los ingresos por impuestos sobre la renta, cantidad que podría ser destinada al desarrollo de la región. Y en el caso de Ecuador se estima que cerca de $ 30.000 millones estarían en paraísos fiscales, impidiendo que esos recursos sirvan a la generación de crecimiento, que podría ser superior al 0,7%, valor proyectado por el Banco Central.

Esta es la razón por la cual hago un llamado a dejar de lado ese falso discurso de algunos actores políticos, que frente a las cámaras, con golpes de pecho, dicen combatir la corrupción, pero con sus acciones al momento de la aprobación de leyes, como la pertinente a los paraísos fiscales, dejan en evidencia su doble moral al encubrir a los círculos oscuros a los que representan, que utiliza el bolsillo secreto para el ocultamiento de sus fortunas, en algunos casos mal habidas y en otros bajo condiciones moralmente reprochables. (O)

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