El agua (1)

- 28 de marzo de 2017 - 00:00

El Día Mundial del Agua fue establecido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992 (Río de Janeiro) y se celebra anualmente el 22 de marzo como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

Se ha establecido que hace aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años la Tierra ya tenía en su interior vapor de agua. El magma, cargado de gases con vapor de agua, emergió a la superficie, gracias a las constantes erupciones. Luego la Tierra se enfrió, el vapor de agua se condensó y cayó nuevamente al suelo en forma de lluvia.

En la actualidad se plantean dos teorías sobre el origen del agua en la Tierra: la teoría volcánica, y la teoría extraterrestre de los meteoritos transportadores de agua. Ambas teorías siguen discutiéndose por las escuelas de científicos que toman una u otra posición, aunque actualmente se ha visto que lo más razonable es aceptar ambas teorías, ya que una complementa a la otra.

La cantidad total de agua en el planeta no cambia. La circulación y conservación de agua en la Tierra se llama ciclo hidrológico o ciclo del agua.

El ciclo hidrológico comienza con la evaporación del agua desde la superficie del océano. A medida que se eleva, el aire humedecido se enfría y el vapor se transforma en agua: es la condensación. Las gotas se juntan y forman una nube. Luego, caen por su propio peso: es la precipitación. Si en la atmósfera hace mucho frío, el agua cae como nieve o granizo. Si es más cálida, caerán gotas de lluvia.

El agua de la Tierra cubre el 71% de la superficie del globo terrestre. De este 71%, en los océanos y mares se localiza el 96,5%; en los glaciares y casquetes polares, 1,74%; en depósitos subterráneos (acuíferos), 1,72%. En lo restante del 71%, el 0,04%, eso es el agua que está en los lagos, en la humedad del suelo en la atmósfera, en los ríos y seres vivos.

En la actualidad, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), que coordina mundialmente las actividades relacionadas con el medio ambiente, informa sobre el agua que “748 millones de personas ya están privadas de acceso a fuentes de agua libres de contaminantes, siendo los afectados los pobres, las poblaciones marginadas y las mujeres que habitan esas comunidades” (Pnuma, 2015). Las mujeres y los niños representan una parte desproporcionadamente grande de los más desprotegidos.

Se prevé que en 2030 nos enfrentaremos a un déficit mundial del 40% de agua. La cuestión es que hay suficiente agua para todos, no es una crisis de desabasto, es una crisis de gobernanza. Es decir, no es que no haya agua, sino que hasta la fecha no se consume de forma sostenible.

Ecuador está provisto adecuadamente de este recurso y consume solamente el 30% del agua superficial y aprovecha el 3% del agua subterránea con la que cuenta, considerándose que tiene de cuatro a cinco veces más que el agua que necesita, no obstante que temporalmente tiene limitaciones y zonas carentes del recurso. Continuará. (O)