Dual, no dicotómico ni dialéctico

- 09 de Septiembre de 2017 - 00:00

La primera dicotomía, de cortar o dividir en dos, se produjo en las primeras etapas del Homo sapiens, cuando se percató de que su pensamiento era el arma más poderosa para vencer a las grandes bestias, y se sintió dueño de la naturaleza. Siglos antes del cristianismo se estableció la dicotomía entre el cuerpo y la mente, entre la materia y el espíritu. El alma quedaría ligada a la divinidad por el lazo religioso, separada de la naturaleza material.

En la historia se establecieron otras dicotomías: entre el hombre y la mujer, seguramente en los orígenes de la división del trabajo que dio el poder a lo masculino sobre lo femenino. Otra fue la separación del pensamiento del sentimiento, de los afectos. El saber, orgullosamente humano, sería propio del cerebro y los sentidos, pero los sentimientos del corazón, otra cosa.

En la historia reciente del origen de las ciencias aparecieron otras dicotomías: el individuo de su grupo, individualismo independiente de lo colectivo.  La ciencia diferenció en los seres humanos, como hizo la filosofía, lo material, físico, químico, biológico, de lo subjetivo. En la historia recién se analizó el poder de los señores sobre los súbditos, la explotación de los obreros por los patrones. Carlos Marx aportó a la ciencia con los procesos dialécticos, es decir la oposición de los contrarios, con lo cual propició mayores elementos para las concepciones dicotómicas.

Hay opuestos, como lo positivo y negativo de los polos eléctricos en la física, o como el bien y el mal en la moral y la ética.  Hay entre ellos una relación de opuestos, no pueden juntarse, se repelen, no hay un tercer producto que lleve parte de ellos o al menos algo de uno de los dos, como fruto de ellos, sino una tercera entidad, diferente (como la síntesis cognitiva entre tesis y antítesis-negación de la negación), que no hereda nada de las dos.

Lo dual, en cambio, complementa. Los dos elementos son diferentes, pero se requieren mutuamente, son dos entidades que se aportan, no se oponen.  El hombre y la mujer se complementan, aunque no procreen hijos, la luz y la oscuridad generan sombras sin que ninguna desaparezca.  Como la naturaleza y la sociedad, el alma o subjetividad cultural y el cuerpo biológico. Como no pueden estar separados los pensamientos de los sentimientos.

Lo dual junta a los elementos complementarios del yang y del yin, no dicotomiza, no corta. Lo dual no opone dialécticamente a opuestos.  Los elementos, componentes o seres duales, se necesitan, se pertenecen mutuamente. La complementariedad dual es el paradigma válido. (O)