Miércoles, 21 Junio 2017 00:00 Columnistas

Diálogo nacional y mandato militante

Leonardo Vicuña Izquierdo

Lenín Moreno, en esta nueva etapa de la Revolución Ciudadana, incorporó como eje programático la participación de la sociedad para lograr acuerdos de gobernabilidad, a fin de superar la coyuntura, aún difícil, que atraviesa el país.

Con tal propósito inauguró el diálogo nacional, que busca fortalecer el crecimiento, persistir en políticas sociales de equidad, con visión de sostenibilidad y sustentabilidad, en el marco de la unidad nacional, manteniendo la política internacional soberana, de paz e integración solidaria entre nuestros pueblos, enfrentados a un orden económico mundial inequitativo.

Esta tarea será coordinada por la Secretaría Nacional de Gestión de la Política, que preside Paola Pabón, y contará con un masivo apoyo de las organizaciones que respaldan el proceso político.

En este diálogo, por cierto, no deberán tener cabida los demagogos, menos los embusteros y traidores; y en ningún caso los que, con afán insaciable de ganancias, buscan retomar ventajas de todo orden desde el Estado, afectando a los trabajadores y a los sectores pobres.

También ha creado el Consejo Consultivo Productivo y Tributario, que lo presidirá Jorge Glas, con el que se busca coordinar acciones públicas con el sector privado, a fin de mejorar la productividad y la capacidad competitiva del país, aprovechando la infraestructura construida a lo largo de la década. El propósito es lograr acuerdos para generar empleo, modificando la estructura productiva ultradependiente, en el marco de la dolarización y mejorando la organización burocrática-administrativa, así como enfrentando todo tipo de corrupción y coordinando la acción institucional de las entidades de control.

Lo anterior implica instrumentar la legislación para evitar la fuga de capitales, atraer inversiones sin comprometer la soberanía ni el interés nacional, ejecutar la revolución agraria y dinamizar la economía popular solidaria, desechando pretensiones de ciertos sectores hegemónicos para devolverse a las políticas neoliberales.

Todo esto debe ir paralelo a la ejecución de irrenunciables políticas redistributivas, para beneficio de la gente pobre, reajuste de programas y planes, y avanzar en la construcción del poder popular y el Estado democrático. Es el anhelo de las mayorías del pueblo y de la totalidad de las bases de Alianza PAIS.

En efecto se ha convocado a un plan llamado Mandato Militante, con el que se busca el diálogo abierto y la participación de los diversos sectores de AP, crear condiciones para reajustar acciones con sectores políticos y sociales solidarios con la Revolución Ciudadana. Supone la evaluación de lo actuado, ajustes a sus ejes programáticos y la participación consciente de la militancia, para lograr la renovación de sus cuadros dirigentes, en frentes y territorios.

Para el efecto se están organizando en las provincias comisiones facilitadoras para reforzar, con representantes de todos los sectores, las tareas de las directivas provinciales, hasta su renovación.

De ello se desprende una agenda de discusión trascendente, que conducirá a una mejor coordinación entre la organización política y Gobierno, entre Alianza PAIS y sus aliados y funcionarios, y a retomar acciones para reintegrar o incorporar a los sectores indígenas, campesinos, obreros, universitarios, confundidos y hasta manipulados por dirigentes convertidos en obsecuentes servidores de la derecha.

Discutir sobre la conveniencia de convertir a Alianza PAIS en partido es necesario. Asumir medidas contra el utilitarismo de eventuales aliados para evitar que se repita la negativa experiencia de Avanza y desarrollar capacitación continua son, entre tantas, tareas indispensables. (O)

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