Viernes, 23 Junio 2017 00:00 Columnistas

Di no al racismo

Ilitch Verduga Vélez

La resolución 2016 A (XX) de Naciones Unidas, emitida el 21 de diciembre de 1965, para enfrentar el racismo, dio nacimiento a la ‘Convención internacional sobre la eliminación de todas formas de discriminación’. En ella, las naciones firmantes de dicho instrumento de derechos humanos contra la discriminación se comprometen a respetarlo y hacerlo cumplir.

Siendo este el primero de una decena de documentos, generados en las NN.UU., fruto de fundamentales estudios en derecho humanitario, investigaciones, sobre las experiencias dolorosas de la humanidad a lo largo de milenios, y los  realizados en la segunda modernidad, al calor de múltiples conferencias, acuerdos, convenciones, como la de Viena y Durban, rubricados por los Estados partes de la ONU, que se los considera un fundamental camino para impedir vulneraciones de DD.HH., a  los ciudadanos del orbe sin importar su condición social, cultural, étnica, sexual, económica, religiosa.

En la búsqueda de una humanidad tolerante, para proteger a todos los seres humanos en sus derechos y garantías, no se pueden aceptar -a cuenta de la libertad de prensa- hechos  que son de dominio público, en este caso resultantes de comentarios insultantes en contra de nuestros jugadores, en la expectativa de un encuentro deportivo, de las selecciones de fútbol de dos países hermanos, Ecuador y Perú, que en próximos meses disputarán la posibilidad de llegar al campeonato mundial en Rusia.

Las afirmaciones del ‘comentarista deportivo’ Phillip Butters, de la cadena televisiva peruana Willax, en un programa de TV, denominado Con Butters, sustentando que “los ecuatorianos no son negros, son cocodrilos de altura” para añadir a su repugnante alocución racista: “Usted le hace una prueba de ADN a Felipe Caicedo y encontrará que no es humano, es un mono, un gorila”, solventan a todas luces un accionar xenófobo de la peor especie, que ha merecido repulsa hemisférica, que además debería ser observada acorde con las declaraciones de Naciones Unidas contra la discriminación racial, cuyo medular principio establece: “El racismo, la discriminación racial constituyen graves violaciones de todos los DD.HH.”.

En nuestra patria, el primer mandatario, Lenín Moreno, mostró su rechazo a la acción discriminatoria; de igual modo lo hizo el expresidente Rafael Correa. En el vecino país del sur se han dispuesto acciones en contra del perpetrador de DD.HH. El espacio televisivo que conducía -aparentemente- ha sido suspendido. El Colegio de Periodistas ha actuado, ratificando su repudio a esta acción discriminatoria. Existe un ambiente crispado, de varios cultores del deporte peruano, contra este cronista que en otras ocasiones lo han imputado como misógino, homófobo, machista. Una mayoría insiste en la necesidad de que Phillip  Butters debería disculparse por sus fuertes insultos racistas y xenófobos contra Ecuador.

En todo caso, no hay lugar a equívocos, las pruebas del injuriador racista están delante de nosotros. Empero, si escudriñamos el andar de muchos sujetos que hacen del escarnio racial una forma de vida, debemos mostrarles como un ejemplo de dignidad existencial, de paz interior y de respeto por el género humano el mensaje de Felipe Caicedo, nuestro ‘Felipao’, a quien el comunicador de marras, Butters, denigró infamemente. “Tengo claro que este señor no representa a Perú; solo representa la falta de valores, complejo y odio de alguien que sufre por los demás”. (O)

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