Despejar dudas electorales

- 01 de marzo de 2017 - 00:00

Aunque nos quisieron hacer creer lo contrario, los resultados de las votaciones del pasado 19 de febrero demuestran el fracaso de la oposición derechista y el triunfo del movimiento Alianza PAIS en todos los frentes: el primer puesto como binomio presidencial con más de 11 puntos sobre Guillermo Lasso, más de 23 sobre Cynthia Viteri y 32 sobre Paco Moncayo. En la Asamblea legislativa los candidatos de Alianza PAIS logran la mayoría, lo mismo en el Parlamento Andina y su victoria sobre los paraísos fiscales le vale felicitaciones internacionales. Los demás movimientos y partidos políticos o no tienen representantes o tienen unas pocas unidades. La izquierda tradicional y el disperso movimiento indígena son los grandes ausentes de todo este proceso.

Estos resultados generales demuestran el respaldo que una mayoría de ecuatorianos da a la revolución ciudadana a pesar de la intensa propaganda, el apoyo parcializado de los grandes medios de comunicación nacionales, las mentiras descaradas, los insultos y las denuncias sin pruebas, los regalos interesados, las promesas imposibles, las explicaciones demagógicas y las escasas presentaciones de proyectos de gobierno convincentes. Esta mayoría ecuatoriana no se dejó engañar por la supuesta crisis catastrófica, ni por el anunciado fracaso de la economía, ni las denuncias de corrupción pavorosa, ni el supuesto fracaso de la política correísta responsable de todos los males habidos y por haber.

Todo esto confirma las palabras del presidente Rafael Correa: que Lenín Moreno y Jorge Glas van a ganar con, al menos, 2 millones de votos. Por supuesto la derecha unida, con la rabia de no haber sido obedecida, va a sembrar dudas, sacar nuevas artimañas, hacer relucir sus recetas milagrosas y buscar convencernos de que son los verdaderos salvadores de la patria. El gran desafío no es solo confirmar el proyecto de la revolución ciudadana sino ser parte activa y creativa del mismo. Desde hace 10 años se abrió un proceso favorable a grandes sectores de la población ecuatoriana, en particular los más desfavorecidos: se trata de profundizar este proceso, mejorarlo, enrumbarlo hacia el socialismo del Bien vivir o el ecosocialismo que nace en varias parte del planeta, tal como fue la propuesta original de la revolución ciudadana.  

Este Bien vivir nos permitirá construir un sistema de organización más equitativo para reducir la pobreza y el desempleo, afianzar la sustitución de la minería a gran escala, proteger la Amazonía de la deforestación, fortalecer la integración ecuatoriana… Necesitamos crecer en conciencia, unión y organización. San Pablo nos advierte: “No nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba. Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón y la justicia como coraza”. (O)

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