Desmemoria y falta de educación política

- 22 de febrero de 2017 - 00:00

Una de las cosas que más increíbles podría resultar es que precisamente uno de los más nefastos personajes de la historia de Ecuador haya terminado terciando como finalista en las elecciones para presidente de la República del Ecuador. Tal parecería que gran parte de la población ha olvidado lo que a causa del desempeño de este personaje tuvimos que vivir a fines del siglo anterior.

No llama tanto la atención la baja de votación de Alianza PAIS, después de todo, algunos factores han confabulado para que esto se dé: el desgaste natural de todo proceso, algunos errores cometidos por el Mandatario y sus colaboradores, la corrupción que de ninguna manera ha sido privativa de este Gobierno, y sobre todo la encarnizada campaña de odio, desinformación y manipulación ejercida desde los medios privados de comunicación que, lamentablemente, todavía se constituyen en un referente para ciertos sectores de la población a los que les basta que alguna información aparezca en un periódico para darla por cierta sin hacer mayores averiguaciones al respecto.

Pero sí llama la atención que gran parte de los electores haya optado por darle el puesto de finalista, el segundo lugar, a quien participó activamente en la más estrepitosa y terrible caída económica del país, eso que el mismo presidente de la república de aquel entonces parangonó al hundimiento del Titanic.

Caben algunas preguntas: ¿querrán que el nuevo Titanic se hunda de nuevo? ¿Ya se cansaron de la estabilidad y ahora prefieren las emociones fuertes? ¿Qué es lo que hace que un pueblo vote mayoritariamente por alguien que alguna vez se constituyó en uno de sus peores verdugos? Difícil pregunta. Complicada respuesta. Mucho se ha hablado de que el gobierno de Alianza PAIS hizo mucho por el pueblo de Ecuador, pero descuidó en gran medida la formación política y la educación de la población.

Posiblemente haya descuidado la educación y la formación de sus propios cuadros. Posiblemente no haya tenido cuidado en elegir a sus funcionarios.

Uno de los más grandes aliados del descalabro suele ser la desmemoria, y puede haber sucedido que los más afectados por aquel feriado bancario de hace dieciocho años ya no estén en el mundo, o ya no estén en el país. Pero todavía están frescas en la memoria de algunos los gestos de angustia de las personas que lo perdieron todo en aquel cruel proceso, muchos incluso la vida, en medio de la angustia y de la desesperación de haberlo perdido todo y sentirse atracados por sus propios gobernantes.

En algún momento pareció que el pueblo de Ecuador había aprendido algo de las lecciones pasadas. Pero hoy por hoy, tal parece que un alto porcentaje de los electores cree que lo único que puede elegir es el color de la soga que se va a echar al cuello. Y es azul. (O)