Desafíos del nuevo gobierno (I)

- 03 de abril de 2017 - 00:00

Escribo este artículo sin conocer los resultados electorales. Hay un nuevo gobierno electo que debe afrontar los problemas actuales y deberá tomar medidas, que incidirán en el rumbo y futuro del país. En la segunda vuelta se presentaron propuestas económicas, ahora, con pragmatismo, debe el Presidente tomar acciones que exige la coyuntura. Hay algunos desafíos, entre los más importantes: el económico, la corrupción, la reforma institucional (estructural, etc.) y el social.

Sobre lo económico, en el corto plazo, varios temas urgentes: desequilibrios, seguridad social, liquidez, la recesión y empleo. En cuanto al primero, el déficit fiscal de más del 6,5% del PIB, excluyendo el de las empresas públicas y seguridad social, y su financiamiento es el más urgente e implica un ajuste. ¿Este será vía shock o gradual? Dicho déficit no se podrá resolver en el muy corto plazo, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿cuál será el cronograma para llegar al déficit cero? ¿Habrá recorte del gasto corriente o de inversión? Si fuera el primero, ¿tendrán que reducirse los gastos sociales o de inversión? ¿Terminará la política de redistribución del ingreso a través del gasto social e impuestos? ¿Para enfrentar dicho déficit podría aplicarse una reforma estructural del recorte del tamaño del Estado vía privatización, reducción de la burocracia o disminución de inversión? Para el ajuste y el financiamiento del déficit, ¿se acudirá a organismos internacionales? ¿Se aplicarán sus recetas? Si en junio se desmontan las salvaguardias, ¿qué medidas se adoptarán para evitar déficit comercial? Los problemas de seguridad social, si bien se enfrentaron con una reforma al Issfa, dificultades parecidas afronta el IESS e Isspol que tienen, al parecer, déficits actuariales. Respecto a la liquidez, ¿se ejecutará el acuerdo comercial con la UE y otras medidas para generar más dólares?

Respecto a la recesión, si bien la misma es alentada por varios shocks externos e internos, urgen medidas para reactivar la economía por el lado de la demanda y de la oferta. En la primera hay que incentivar la interna o la externa, ¿por cuál vía? En la oferta, ¿qué sectores se dinamizarán: construcción, agropecuario, minería, turismo? ¿Se aplicarán medidas de empleo activas?

En octubre de 2012 publiqué el artículo ‘Ley Anticorrupción: una norma urgente’. Los últimos casos de corrupción descubiertos demuestran que esta ley debe ser dictada inmediatamente. No basta educación ética y moral, hay que poner en práctica mecanismos para detectar los procedimientos que utilizan los corruptos, incluyendo prevención en el lavado de activos y de los paraísos fiscales. En dicho artículo me refería a la FTCS y decía: “Tiene una instancia de coordinación que, entre sus atribuciones, está la prevención y lucha contra la corrupción y articular la formulación del plan nacional de lucha contra la corrupción”. Pero, al parecer, esta institucionalidad no ha funcionado, hay que revisarla, declarar al delito como grave y sanciones drásticas para corruptos. Primero debemos corregir desequilibrios. (O)