Debate o propuestas electorales

- 25 de enero de 2017 - 00:00

A pocas semanas de las elecciones se agitan las encuestas -de las serias y las otras- y se barajan los cálculos electoreros interesados.

Hasta este momento lo han ubicado en el primer lugar a Lenín Moreno; una o dos de ellas, claramente sesgadas, lo bajan del 30% y crean condiciones para una agria disputa por el segundo puesto, de los candidatos de la derecha Guillermo Lasso y Cynthia Viteri.

Sobre las propuestas, no cabe duda de que hay dos posiciones claras: la de Lenín Moreno, que busca consolidar los logros de la década con la Revolución Ciudadana (RC), sobre todo en materia de infraestructura, aspecto esencial para proyectar cambios en la estructura productiva, fomentar y diversificar mercados y exportaciones, sustituir importaciones para impulsar el desarrollo industrial diverso, fortalecer la agroindustria y el turismo; y las políticas sociales redistributivas que han mejorado las condiciones de vida de la mayoría de la población, afectada duramente por las políticas de la partidocracia, que se muestra desesperada con sus candidatos que, en cambio, quieren volver a las viejas recetas de endeudamiento improductivo, especulación y atracos bancarios, ‘paquetazos’ antipopulares, inestabilidad política, sumisión y entrega.

En medio de esto se han extremado las ofertas demagógicas. La derecha ofrece exactamente lo contrario de lo que sus gobiernos practicaron; esto es, desmantelar los impuestos, generar un millón  de empleos, regalar la gasolina, dar créditos ultrabaratos para vivienda popular, masivo e indiscriminado ingreso a las universidades, defender la dolarización, lo que supone no tener fideicomisos ni bancos en Panamá, paraíso fiscal; y atraer inversión extranjera. Por cierto que está decidida a desmantelar la Constitución y leyes, incluida la de comunicación, para que los grandes medios vuelvan a lo de antes: calumniar y desinformar.

Como si eso fuera poco, se ofrece hasta una autopista de 6 carriles Guayaquil-Quito, seguramente sin cobro de peaje.

No saben cómo lograr que Lenín Moreno caiga en la trampa de los debates amañados. Todos quieren caerle encima, sabiéndolo ganador. Bien ha manifestado su posición; ningún ganador se las juega con quienes solo insultan o exhiben un baratillo de ofertas demagógicas; mucho menos si, en el mejor de los casos, tienen una votación equivalente a la mitad de la suya, según las mismas encuestas; menos con los de más abajo, y ni pensarlo con los que no llegan ni al 1%, como es el caso del candidato del “mejor aliado de Bush”,  que sin pudor alguno exige medidas “contra el fraude”.

Peor que todo es la miserable posición de Andrés Páez, binomio de Guillermo Lasso, que para criticar al CNE utiliza los respetados nombres de los hermanos Restrepo, desaparecidos por la Policía, en tiempos de represión a mansalva del gobierno socialcristiano de Febres-Cordero.

Hay que insistir, como lo ha planteado Lenín desde el comienzo, en la necesidad de un acuerdo nacional de las fuerzas políticas, sociales y empresariales que piensen en función del país y la gente, en esta coyuntura económica difícil, provocada por la baja del precio del petróleo, aspecto que la derecha no reconoce para dar rienda suelta con sus ataques al Gobierno, señalándolo cómo responsable de la iliquidez y recesión, por su justa política de financiar la inversión social y obtener créditos externos con fines productivos.

Hay que coincidir en un plan de combate a la corrupción, revisando la legislación e institucionalidad vigentes; por cierto, apoyando el Sí en la consulta por el pacto ético contra los paraísos fiscales.

Las cartas están echadas. A defender las conquistas logradas por la RC, enfrentar democráticamente y derrotar contundentemente a la derecha entreguista y su plan, de alcance internacional, de restauración conservadora que ahora apoya Donald Trump, junto a construir muros y reprimir a los migrantes latinos. (O)