Daño genético por radiación UV

- 30 de septiembre de 2017 - 00:00

Entre las radiaciones que afectan al material genético de las personas está la ultravioleta (UV). Quito y la región andina experimentaron recientemente una sobreexposición a estas radiaciones. Considérese que la exposición más allá de 7 unidades es alta, y muy alta más de 11. Quito soportó 14 unidades de exposición. El Centro de Genética y Genómica de la Universidad Tecnológica Equinoccial evalúa el daño que las radiaciones ultravioleta producen en las personas.

En 2003, cuando iniciamos los estudios, la Agencia Espacial Ecuatoriana-EXA registró niveles de radiación ultravioleta extremadamente altos, con niveles desde los 14, 16 y 24 puntos, en varias ciudades de Ecuador, como Quito, Manta, Guayaquil. Algo similar ocurrió entre los días 17 y 21 de septiembre de 2017, cuando el Instituto de Meteorología e Hidrología-Inamhi volvió a registrar niveles altos y extremos de radiación UV (13 a 15 puntos) en la región andina, debido a que las condiciones secas del medio, propias del verano, contribuyeron a la generación del efecto smog fotoquímico, además del desgaste que ha sufrido la capa de ozono y, por tanto, el traspaso de los rayos UV. De otro lado, en el país son factores clave de incidencia de radiación solar sobre personas: la altitud y la localización en la línea ecuatorial.

La exposición prolongada a radiación no ionizante (rayos UV) tiene efectos perjudiciales en la salud, en especial sobre la piel, desde niveles epidérmicos pasando por quemaduras graves, hasta niveles celulares, con la instauración y progresión de cáncer de piel. Existen varias formas de radiación UV (UV-C, UV-B, UV-A), siendo los rayos UV-B los más dañinos por su alta acción mutante sobre genes.

Las radiaciones UV ocasionan roturas de cromosomas, alteraciones en la estructura del ADN y daño directo a los genes. El Centro de Investigación Genética y Genómica-UTE evaluó el efecto genotóxico causado por exposición a rayos UV y sus posibles repercusiones en la salud de la población ecuatoriana. Medimos el daño en el ADN humano y comparamos a personas expuestas a altas dosis de UV y vimos que presentaron aumento de las roturas de cromosomas (12%), al compararlas con personas expuestas a bajas dosis, quienes presentaron solo 4% de daño (normal de 0 a 5%).

Es clave alertar a la población sobre los daños por UV y es obligatoria la protección constante: uso de bloqueadores solares, evitar exposición prolongada y cubrirse la piel. El cáncer de piel es muy frecuente en Ecuador y con estas medidas simples se lo puede prevenir. (O)