Miércoles, 07 Junio 2017 00:00 Columnistas

Cuestión de todos

Lucrecia Maldonado

El mundo mira, indignado, cómo Donald Trump retira a su país de los Acuerdos de París para regular el cambio climático. Y claro, de verdad indigna la actitud descuidada y desaprensiva de un gobierno que, haciéndose cargo de la improbable voluntad de todo un pueblo, le ponga el sello definitivo a la destrucción planetaria.

Las redes sociales, a través de un video, dan cuenta de una gigantesca marcha en Washington en donde se protesta (o se intenta prevenir) tal decisión. Las redes, porque los medios no dicen nada, como suele suceder, por otro lado, cuando la noticia, por más verídica que sea, no coincide con el gusto o parecer de ciertas élites. 

Vivimos, por otro lado, en un mundo y sobre todo en un país en donde pensamos que todo lo tienen que decidir otros, los que pusimos ahí para que hicieran esa parte del trabajo. Aquí somos expertos en derrocar a quien no ha cumplido. Pero no podemos derrocar al presidente del mundo, al menos no nosotros solos. Trump y los poderes en la sombra que lo pusieron ahí hacen su parte. Pero podemos hacer la nuestra también. Claro que parecería la estrategia de la hormiga contra el elefante, pero no olvidemos que una bacteria, o una colonia de bacterias, pueden terminar con un organismo gigante para ellas.

¿Qué hacer, entonces? Hacernos cargo de nuestra pequeña parte en la conservación del ambiente: regular nuestros consumos, nuestra basura, nuestro uso del transporte. Educar a nuestros hijos. Fortalecer un modo de vida menos destructivo y depredador de la naturaleza. Tomar consciencia de que también tenemos algo que hacer para influir positivamente en la prevención del calentamiento global.

Y también hay medidas de presión que sobrepasan los pírricos intentos persuasivos de la marcha y el grito en las calles. ¿Por qué seguir comprando productos de ciertas empresas, si se sabe que están a favor de la destrucción del planeta? ¿Por qué hacerles el juego en su macabro intento? ¿Por qué continuar enriqueciendo a quienes, en última, se pasan por el forro no solo el futuro de la humanidad sino el de toda la vida existente sobre la Tierra?

Es muy fácil juzgar, criticar y censurar, pero quizá sea mucho más efectivo tomar acciones concretas. Todos somos parte del cambio, no solamente los dirigentes que se nos imponen a través de funestas componendas en los entretelones de los poderes que pretenden someter el planeta entero a su capricho. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense