¿Creerles? ¡Ni el 'Bendito'!

- 23 de mayo de 2017 - 00:00

James Forrestal, secretario de Defensa de EE.UU., llegó a persuadirse tanto de las mentiras imperiales que en 1949 se suicidó bajo los efectos de un colapso nervioso; se arrojó desde el piso 16 mientras gritaba: “¡Vienen los rusos!”. Este tipo de paranoia no ha desaparecido y en la actualidad la gran prensa inventa que el gobierno de Washington está dirigido desde Moscú.

Cuando el presidente de EE.UU. despide al director del FBI, Comey, al que la Sra. Clinton había acusado previamente de ser el causante de su derrota, pues suponía que actuaba bajo órdenes de Moscú, se acusa a Trump de ser un ‘tonto útil’ que cumple el pedido del presidente Putin para que Comey no descubra esta subordinación. ¡Qué contrasentido! Antes se burlaban: “Rusia no es más que una potencia regional, una gasolinera de Europa”. Pero ahora, con tal de derrocar a Trump, no les importa denigrar de su país, la primera potencia del mundo, y sostienen que su mandatario es títere de un titiritero de segunda categoría.

Persisten tanto en esta tramoya que, según informa The New York Times, McCabe, actual director en funciones del FBI, proseguirá la investigación sobre los lazos del equipo del presidente Trump con Rusia. Y no es de dudar que tal tozudez cosechará sus frutos, y ya aparecerán testigos, falsos por supuesto, que den fe de esta versión descabellada; así lo hicieron en los casos de Sacco y Vanzetti, los esposos Rosenberg y el asesinato del presidente Kennedy, entre muchos otros.

Por otra parte, más de 50.000 profesionales de la salud mental se manifestaron por un impeachment contra Trump, por tener una grave enfermedad mental que lo incapacita para desempeñar sus funciones; al mismo tiempo, miembros del Congreso mantienen conversaciones para invalidarle su calidad de presidente, en algo se semeja a cuando se arrojó a Bucaram del poder en Ecuador. No faltará quien los acolite porque la élite controla a casi todos los medios de información y cuenta con el apoyo de parte de la Inteligencia de EE.UU.

Y los rusos se ríen de tanta estulticia con un poco de reserva, saben que hay sectores de la seguridad de EE.UU. interesados en evitar que Trump colaborare con Rusia en la lucha contra el terrorismo. ¿Por qué? Pues porque estos órganos están embarrados hasta el tuétano en el apoyo al terrorismo del Estado Islámico (EI). Sin hilar fino, pues las pruebas abundan, aunque la gran prensa no las publicite, EE.UU. es uno de los principales promotores del terrorismo mundial. Muy duro de concebir, pero cierto.

Lo reconoce el Pentágono cuando informa no tener noticias de los grupos moderados entrenados para derrotar a Al Assad y lo confirma el general Austin cuando responde en el Congreso de EE.UU. (disconforme con el programa para entrenar y equipar a 15.000 luchadores moderados sirios) que apenas unos cuatro o cinco de estos soldados no se habían pasado al EI. Confesión que hace exclamar al senador McCain: “¡Hemos fracasado!”. No en vano, el general Flynn declaró: “Si el estadounidense estuviera al corriente de los datos de inteligencia que producimos diariamente… se caería de espaldas”. Pudo añadir: Si son tontos es malo, pero si no lo son, mucho peor.

Lo que pasa en EE.UU. es tan inverosímil, que no hay cómo analizarlo con el apoyo de la lógica formal. (O)