Viernes, 10 Marzo 2017 00:00 Columnistas

Connotaciones de la primera vuelta electoral

Ilitch Verduga Vélez

Después de culminar el proceso eleccionario con los escrutinios oficiales es necesario resaltar los resultados del proceso comicial que favorecen rotundamente a la revolución ciudadana. El binomio Moreno-Glas ha triunfado con más de 11 puntos de diferencia sobre su rival, lo que implica más de un millón de votos de ventaja sobre el candidato derechista, el banquero Guillermo Lasso.

Del mismo modo la victoria en los comicios legislativos, en que Alianza PAIS alcanzo mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, solventa que el proceso ideológico del “Socialismo del siglo 21” tiene para rato. Igualmente, AP logró prevalecer en las votaciones al Parlamento Andino frente a oponentes, eligiendo tres de los cinco curules en disputa. Se han conseguido laureles de repercusión internacional. La consulta popular, para evitar que ciudadanos en ejercicio de alguna función pública puedan depositar dineros en paraísos fiscales -guaridas de evasión impositiva-, fue aprobada por nuestro pueblo. Nos convierte en paradigma del mundo para poner freno a esa hidra de mil cabezas, la corrupción, en el sector estatal como en el privado.

No obstante, es válido plantearse situaciones complejas en el accionar de las diferentes agrupaciones partidistas que fueron derrotadas, muchas de las cuales enfrentan posibilidad de desaparición aunque sigan cambiando de nombre cada vez que la Ley electoral los extinga. Por ello, analizar lo sucedido en el espectro electoral con los grupos derechistas, el centro, también los populismos, es esencial. Así, CREO, Social Cristianos, en la derecha, el centro, donde aparecía la Izquierda Democrática, fueron vencidos junto al PRE, que perdió la brújula  Los socialcristianos, abatidos en bastiones provinciales, importantes: Guayas, Los Ríos, El Oro, exponiendo a viejos militantes como postulantes en listas de asambleístas, es significativo porque supone que la hegemonía socialcristiana en esas circunscripciones ha fenecido.

El descalabro del Acuerdo Nacional -nombre que recuerda al dictador argentino Lanusse-unión liderada por la antigua ID, fue impactante. En las votaciones presidenciales, su abanderado el General Moncayo -cuya acción en el conflicto del Cenepa merece respeto-, aparece inexplicablemente con porcentajes inferiores, con “compañeros “asambleístas, tampoco elegidos. Evidentemente, tal proceder no amerita análisis de aquellos factores referentes a la “migración” -como llaman algunos, la traición-, de  votantes de Pachakutik, del vetusto MPD, que se volcaron por el pretendiente de la banca. Por ello, para remarcarla, transcribo expresiones de dos dirigentes indígenas al diario El Universo.

Del jefe de UP, al periódico El Telégrafo. Todos integrantes del “acuerdo”. “La decisión de un personaje (Paco Moncayo) que tal vez ya no volverá  nunca más a la política, me parece que ahí llego, no  creo que participe para una Junta Parroquial siquiera”. Palabras de la “aliada” Tibán. Entrevista de El Universo, febrero 22 de 2017. Otro “asociado” Herrera, presidente de la Conaie: “Ni votos en blanco ni nulos. La decisión es en contra del correísmo”. El Universo,  marzo 2 de 2017. Igualmente Lenín Hurtado: “Paco Moncayo no logró una estrategia para revertir el voto útil por el mejor”. Diario El Telégrafo, marzo 4 de 2017. En la actualidad ambos colectivos se desenmascararon apoyando oficialmente a quienes denigraron siempre.

En esta segunda vuelta electoral reaparecen añejas mañas de la partidocracia extendidas en redes sociales, sustentando reverdecimiento de tácticas reñidas con la Constitución, los principios democráticos, la ética política. Hoy, enloquecidos ante la perspectiva de mando, mostrando ignorancia de normas electorales, asimismo prepotencia, piden “donaciones”: ropa, alimentos, electrodomésticos, para bingos, buscando votos, elucubrando que el pueblo olvidó el fraude bancario, también triquiñuelas explotadoras. En abril ese mismo pueblo les responderá. (O)

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