Cóndor ecuatoriano: un cuento negro

| 15 de Julio de 2017 - 00:00

Dedicado a los actores, cómplices y copartícipes de esta tragicomedia. Desde hace 4 años, con técnicas de genética molecular, pretendimos hacer una investigación de cóndores ecuatorianos, jamás antes realizada. Planificamos todo, pero encontramos múltiples trabas. Requeríamos permisos de muchas instituciones oficiales. Lo curioso es que nuestro planteamiento coincidió con el robo -no aclarado- de hongos degradadores de plástico de la Amazonía ecuatoriana y con la caza de un cóndor por parte de unos campesinos. Probamos nuestras técnicas y nos proyectamos tras el cóndor.

Solicitamos permisos, redactamos cartas, nos reunimos con autoridades, explicamos nuestras intenciones: científicos ecuatorianos investigando especies ecuatorianas en vías de extinción. Suplicamos. Escuchamos que investigadores extranjeros están tras nuestra ave emblema nacional y que circulan 21 muestras de ADN de cóndor. Hasta hoy no sabemos si tienen o no permisos, pero existen en alguna parte. ¿Las usarán?

Nuestra propuesta es sencilla: con una sola muestra de cóndor podemos hacer la secuencia de todos los genes (genoma del cóndor), trabajo pionero a nivel mundial. Si no existieran tantas trabas, con esa única muestra conoceríamos qué lugar ocupa el cóndor dentro de las especies, su evolución, su parentesco con otros cóndores de América.

En vez de esconder muestras que existen, podríamos trabajar con estas, con auspicio y como política de Estado, del Ministerio del Ambiente, de Senescyt, o de un valiente que tome alguna decisión. Imploramos que nos den facilidades, pero no. No hay apoyo; ni ministerios, ni ONG, ni zoológicos, ni reservas privadas ni haciendas. Los directivos dicen que no, porque ha existido un club de aliados que no hacen ni dejan hacer la investigación; tienen secuestrado al cóndor ecuatoriano y disponen que se cierren las puertas, como si el cóndor ecuatoriano fuera de ellos y no del país.

Tenemos la tecnología, sabemos genética y genómica, pero en este país parece misión imposible investigar libremente. Intereses particulares son más diligentes que las propias autoridades. Solo el director del Inabio y el abogado del MAE entienden, pero seguimos parados. Nadie quiere ceder una muestra. ¡Tercermundismo!

Al conocer el ADN, explicaríamos el porqué de su posible extinción, la cual, según nuestros planteamientos, está supeditada a que todos los cóndores son parientes, comparten tantos genes que pierden variabilidad y desaparecerán. Hay que cruzarlos con externos. Pero se entorpece al país la posibilidad de investigarlo. Todos obstaculizan: públicos y privados. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: