Jueves, 12 Octubre 2017 00:00 Columnistas

Con el Sí, todo se puede

Jaime Galarza Zavala

Al menos así lo cree un optimista Jaime Nebot, autoconvertido en jefe de campaña por el Sí en la consulta popular propuesta por el presidente Lenín Moreno. Desde luego, el alcalde Nebot no se halla solo: está en la lid acolitado por dos notables paladines, como son Guillermo Lasso y Lucio Gutiérrez. Un verdadero triunvirato de alta alcurnia política, seguido por una caudalosa corriente que, por no definirse como derechista, asume el rótulo más llamativo de ‘anticorreísta’. Pero sin duda es el burgomaestre porteño quien le da mayor colorido y resonancia al Sí, particularmente con sus últimos discursos y declaraciones pronunciados el 9 de octubre en homenaje a Guayaquil independiente.

En la ocasión defendió todos y cada uno de los siete puntos que integran la consulta, pero fue mucho más lejos al proponer cambios que no figuran en la lista, pero que sin duda serán impulsados durante la campaña. Dos de ellos los registra este diario en la edición del 10 de octubre, página 02, al igual que otros medios. Uno destaca que el Gobierno central debe “devolver, en aras de  la seguridad jurídica, a los organismos internacionales la facultad de dirimir en los conflictos que surjan entre las empresas nacionales y extranjeras”. Tema de extraordinaria trascendencia que envuelve aspectos fundamentales de constitucionalidad y soberanía, que ha dado lugar a grandes controversias, pues el tal arbitraje internacional ha servido, invariablemente, para dar la razón a las multinacionales en contra de las justas demandas de los pueblos, como es el caso de Oxy o Chevron contra los intereses y derechos de los ecuatorianos.

Otro de los cambios fundamentales que propone el Alcalde es “ampliar las fronteras del empleo” y con ello se refiere a dejar a la voluntad del empleador y el empleado los acuerdos laborales y la fijación de las reglas de contratos. Es decir, insistió en la flexibilización laboral. Con lo cual Nebot propone prácticamente volver a los tiempos dorados del capitalismo salvaje, a la época del tigre suelto contra la oveja amarrada, pues cualquiera sabe -y la historia así lo demuestra- que en esto de la libre contratación y el juego laboral democrático quien tiene la sartén por el mango es únicamente el empresario, el dueño del capital, que fija los salarios a su antojo, niega o escamotea obligaciones relativas al Seguro Social o al reparto de utilidades, o le da un puntapié al trabajador cuando le viene en gana. Peor aún cuando en aras de esa liberalización se establece la tercerización, mediante la cual las empresas subcontratan a otras para eludir así responsabilidades directas.

Esto ha sido el pan de cada día en el caso de las multinacionales petroleras, que hoy mismo están haciendo cola para obtener campos marginales, contratos spot u otras gangas. De paso, señalemos una cruda realidad: actualmente y en forma creciente se da la contratación de ciudadanos venezolanos, peruanos o de otras nacionalidades llegados a Ecuador en los últimos tiempos en forma irregular, a quienes se les contrata por $ 150 mensuales -y hasta menos-, mientras se desecha a trabajadores ecuatorianos que tienen derecho a un salario mínimo cercano a los $ 400. Con lo cual tenemos que la propuesta de Nebot debe interpretarse más bien como propuesta “para ampliar la frontera del desempleo”. Todo esto sin que se oiga la voz de los dirigentes sindicales, ocupados en negociar puestos burocráticos o amarres con la derecha. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense