Martes, 22 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

¿Cómo eran los políticos...? (1)

Alfredo Vera

Este artículo tiene especial dedicatoria a los jóvenes de este país, que no vivieron las etapas en que los militantes de las diferentes tiendas políticas tenían una definitiva lealtad con su pensamiento ideológico, que era la base de esta actividad.

Hemos reclamado en esta misma columna sobre la tragedia que vive el país, cuando los activistas de casi la totalidad de las agrupaciones que participan en las contiendas electorales poseen toda clase de herramientas de lucha, excepto, precisamente, un conjunto de ideas relacionadas al futuro económico, social y cultural de la nación, que tienen que ver con su desarrollo, y es aquello que se denomina en las ciencias políticas: la ideología. Los seres humanos, hombres y mujeres, que abrazaron una causa de agrupamiento, para enfrentar el desafío social de llevar adelante su propia organización, fundamentaron sus actuaciones, generadas por sus luchas y su lealtad a las causas por las que estaban dispuestos a entregar hasta sus vidas, por encima de cualquier otra circunstancia.

La historia que inexorablemente juzga a quienes hubiesen abrazado las causas para beneficiar a las grandes mayorías populares, registra con severidad sus nombres para que sirvan de ejemplo a las presentes y futuras generaciones.

Después de la épica epopeya de Eloy Alfaro, que terminó asesinado y cuyos restos fueron quemados en lo que, Alfredo Pareja Diezcanseco, denominó la ‘Hoguera Bárbara’, vino la época que gestaron los altos oficiales de las Fuerzas Armadas en la denominada Revolución Juliana, y más tarde, como consecuencia de la acción del entonces presidente, Carlos Alberto Arroyo del Río, no solo de no enfrentar a las tropas invasoras que provenían de Perú y retirarse de la frontera en gesto indigno y cobarde, sino que además autorizó la suscripción del denominado Protocolo de límites de Río de Janeiro, por haber sido firmado en esa ciudad, generó la reacción violenta de las mayorías del pueblo ecuatoriano, que levantó su voz de protesta y de acción beligerante, que desembocó en el levantamiento armado del 28 mayo de 1944, bautizado por los poetas de entonces como ‘La Gloriosa’. Allí estaban, luchando juntos hombres y mujeres de todas las tendencias, pero cada uno identificado en su forma de pensar, en su ideología: allí se unían, hombro con hombro personas que mantenían su pasión por hacer justicia y derrocar al tirano que había entregado a Perú una gran extensión de nuestro territorio.

Allí estaban juntos: Francisco Arízaga Luque, Manuel Agustín Aguirre, Pedro Antonio Saad, Enrique Gil Gilbert, los hermanos Alfredo y Pedro Jorge Vera Vera, Alejandro Carrión Aguirre, Oswaldo Guayasamín Calero, Carlos Cueva Tamariz, Juan Isaac Lobato, Fortunato Safadi Emén, Ana Moreno, Joaquín Gallegos Lara, Enrique Barrezueta Valarezo, Segundo Ramos, Benjamín Carrión, Nelson Estupiñán Bass, Ángel Felicísimo Rojas, Alfonso Quijano Cobos, Luis Verdesoto Salgado, entre muchos otros militantes de distintas tendencias políticas, pero cada uno era leal a sus principios ideológicos.

Militaban en distintas tendencias, pero cada uno de ellos hubiese estado dispuesto a entregar su vida por defender su forma de pensar y de actuar en la política. Guardando las distancias, comparándolos con otros personajes de la historia que obraban en similares circunstancias, estos ciudadanos, aunque de distintas formas de pensar, jamás hubieran canjeado su ideal, ni a cambio de todo el oro del mundo.

En una próxima entrega señalaremos la diferencia de esa etapa con lo que está ocurriendo en la actualidad. (O)

ENLACE CORTO

Google Adsense

Google Adsense