Jueves, 06 Octubre 2016 00:00 Columnistas

Candidatos "fusibles"

Antonio Quezada Pavón

Varios personajes de la llamada oposición, hombres y mujeres, están ya definidos o esperan ser nominados como candidatos oficiales por sus respectivos partidos (si es que acaso queda alguno) y movimientos políticos. Muchos de ellos ni siquiera son militantes de la organización por la cual quieren la postulación, pero evidencian un afán de poder y claramente una falta de principios e integridad pues pretenden ser endosados por un partido o movimiento en cuyos postulados no creen.

Buscan ser candidatos a la Presidencia, Vicepresidencia o a la Asamblea con el fin de estar vigentes en el entorno político. Normalmente reciben un escaso apoyo en sus campañas y cuando las cúpulas observan que no mejora su presencia en las encuestas, con muy poca posibilidad de llegar a la ansiada segunda vuelta, “queman su fusible” y en algunos casos ni siquiera tienen la cortesía de comunicar al candidato o precandidato.

Estos candidatos “fusibles” de las campañas no tienen inconveniente en cambiarse de partido (y no digo de ideología, pues posiblemente nunca la tuvieron). Por alguna razón incomprensible, reemplazan en las lides electorales a los principales líderes, tal vez para no exponerles al escrutinio público. Y a estos movimientos no les interesa realmente la Presidencia de la República, sino algunos escaños en la Asamblea, que con el deseo febril de que en 2017 esté atomizada y así puedan negociar su voto para hacer mayoría en las votaciones.

Es asombroso cómo se arriman a partidos que criticaron duramente hasta no hace mucho tiempo, lo cual evidencia el divorcio entre la ética y la política en la actual contienda electoral. Por su parte, a estos movimientos solo les interesa mantenerse vivos sin  importar los medios para conseguirlo y a sus candidatos ‘fusibles’ les seduce alcanzar el poder y no les afecta aliarse con un partido contrario a su forma de pensar. Todos tienen un afán clientelista, sin importarles mucho los principios y valores en esta campaña 2016-2017.

Lo peor es que ya vivimos la época en la cual la delincuencia vio que la mejor manera de legalizar sus ilícitos era postularse a alguna dignidad; en aquellos tiempos, al Congreso, para escudarse en la famosa impunidad. Es por eso que las siguientes preguntas son válidas: ¿Qué tanto deben transparentar los candidatos a la Presidencia, Vicepresidencia y Asamblea? ¿Qué tipo de información podría ser relevante para que los electores tomen una mejor decisión? Sería extraordinario que los candidatos divulgaran su situación patrimonial o por lo menos certificar si pagan impuestos y cuánto.

Está claro que ninguna información proporcionada por los candidatos sería motivo para incapacitarlos como tales, pero mentir al proporcionar dicha información sí. Esta ya es una práctica democrática en muchos países, pues no transparentar la información personal crea suspicacia y desconfianza, así que no votan por ellos. Necesariamente si se comprueba que mienten. Debería ser un requisito saber si tienen antecedentes penales en alguna parte del mundo, pero es un exceso solicitar la ficha médica, aunque podría ser una decisión discrecional de cada candidato. (O)

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