Miércoles, 23 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

¿Campaña electoral o antología del despropósito?

Lucrecia Maldonado

A veces los avatares de la disputa política nos hacen preguntarnos si de repente no estaremos viajando en el tiempo o viviendo en un reino de fantasía. Pero de la mala.
Por ejemplo, ¿por qué un candidato presidencial incluye entre sus ofertas de campaña la posibilidad de armar a los habitantes de la zona rural? ¿Qué pretende con eso? ¿Cuál es su objetivo al hacer semejante oferta, semejante propuesta, semejante barbaridad?

Y esas no son todas las preguntas que caben ante aquella afirmación. Para empezar, vivimos en un mundo en donde uno de los más graves problemas es la violencia. La idea sería salvaguardar la paz en los pocos lugares en donde realmente existe. Pero no: aquí se oferta armar a los campesinos, nadie sabe para qué. La excusa es la inseguridad, es decir la siembra de miedo: tenemos que estar preparados para agredir ante el peligro.

Y siguen surgiendo preguntas: ¿de dónde va a sacar las armas para cumplir con esta oferta? ¿Acaso va a apoyar a la industria armamentista que hace su agosto de guerra en guerra y de conflicto en conflicto alrededor del mundo? ¿Quiere, de repente, formar una ‘guardia privada’ de gente ‘agradecida’ por el gesto de permitirles emplear armas? ¿Se prepara para una guerra civil acaso?  Esta parece ser la cumbre de la antología del despropósito en que se va convirtiendo poco a poco la actual campaña electoral. Otra propuesta es “volver a tener Primera Dama” … ¿Alguien la necesita?, sería de preguntar, y para qué.

La propuesta que campea a diestra y siniestra es “no parecerse a Correa”. ¿No parecerse en qué? En la prepotencia, dicen, como si quienes lo antecedieron hubieran sido modelos de humildad. En la violencia, dicen quienes proponen armar a la población. En la grosería, dicen, ignorando que el presidente Correa jamás ha empleado en su discurso habitual palabras como ‘carajo’ o las diversas inflexiones del verbo ‘ahuevarse’. Más propuestas: desarticular los avances en educación. No lo dicen así, claro, pero así se debe leer. Alguien por ahí, a partir de sus alianzas, posiblemente haya pactado ya devolverle el control de esta área al ex-MPD. O todos. No se sabe. Rehabilitar las universidades de garaje. Eliminar la Senescyt. Reducir a la mitad el número de instituciones públicas (¿y a dónde irán los desempleados, diríamos?).

Al paso que vamos, tal vez las nuevas propuestas sean derrocar las escuelas del milenio y los nuevos hospitales y centros de salud, dinamitar las carreteras y las hidroeléctricas, entorpecer los trámites que ahora son más ágiles para que los desempleados se dediquen a la tramitación clandestina, tal vez.

No sabemos si piensen cumplir todo lo que proponen. Lo que sí es muy probable es que, si cumplen todas sus ‘amenazas’, tal vez sí les haga falta contar con una buena guardia armada. (O)

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