Sábado, 19 Noviembre 2016 00:00 Columnistas

Cambalache electoral

Melania Mora Witt

En 1935, el argentino Santos Discépolo escandalizó al auditorio del teatro de variedades ‘Maipo’, al estrenar el tango ‘Cambalache’, el cual ha mantenido actualidad por su texto irreverente y cáustico. Se lo menciona  para señalar incongruencias y … “esa falta de respeto y atropello a la razón/… que se manifiesta con crudeza, muchas veces, en ámbitos políticos.

Tal reflexión viene a mi mente al concluir el período de inscripción de candidaturas para los comicios que en febrero próximo permitirán la renovación del binomio presidencial y de la Asamblea. Al ver algunos nombres, la primera reacción es de incredulidad, frente a una ambición desbocada que abandona principios e ideología con tal de figurar en alguna candidatura, aunque él o los participantes tengan clara conciencia de que será imposible su triunfo electoral.

¿Qué resorte mueve a algunas personas a abandonar toda ponderación e incluso sentido del ridículo con tal de postularse? Eso que los catalanes llaman seny, que en mi traducción equivaldría a sensatez o sentido común, está ausente ante el mero hecho de aparecer, durante el período eleccionario, en los medios de comunicación. Algunos tal vez esperen hacerse conocer  y acceder a empleos futuros; en otros es la simple vanidad. La proliferación de candidaturas a las máximas funciones del Estado parece corroborarlo.

Del otro lado están los responsables de las organizaciones políticas, los que ‘arman’ las listas. Sin faltar el respeto a nadie -porque todos los ecuatorianos tienen el derecho a participar-, es preciso reflexionar en los criterios que los llevan a candidatizar a personas que tienen como carta de presentación ser parte de la farándula -especialmente televisiva- o deportistas -algunos muy destacados-, pero sin antecedentes de interés por la política.

Con pesar, pienso que proceden así porque son conscientes del bajísimo nivel de formación política del electorado. Por ello buscan figuras conocidas en programas de  alta sintonía o de preferencia de la ‘hinchada’ deportiva, a fin de lograr el voto de los sectores populares. Si una agrupación lo hace, las demás temen quedar en desventaja si no convocan a personas de iguales procedencias, con lo que la inconsciencia política se generaliza. ¡Qué pena que tenga vigencia el texto del viejo tango! (...) “Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor/, ignorante, sabio o chorro/, generoso o estafador/…  

La experiencia muestra en forma clara el camino a seguir para quienes buscamos los cambios que el país necesita. Ello será posible si logramos que personas de cualquier procedencia alcancen la suficiente solvencia intelectual y moral para conducir el Estado en sus varios niveles. La capacitación ideológica y el avance en la culturización popular son las bases para conseguirlo y promover una fuerte organización; sin ella no podremos, como país,  afrontar los retos de un mundo sobre el que se ciernen graves amenazas.

A la Revolución Ciudadana que triunfará, le corresponde la ardua tarea de educar políticamente a un pueblo que confía en su proceso. (O)

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