Autodeterminación y no injerencia en Venezuela

- 21 de Agosto de 2017 - 00:00

Nadie puede negar que Venezuela vive tiempos muy duros en lo social, político y económico. Nadie puede negar que Venezuela por más de una década ha sido sistemáticamente boicoteada por las élites nacionales e internacionales que se resisten a lo que legítimamente y legalmente han decidido las mayorías. Nadie puede negar que las grandes cadenas de noticias internacionales han construido un sinnúmero de falacias sobre lo que ocurre en ese país, cercándolo mediáticamente. Sin duda ha sido una lucha sin cuartel. Desde la muerte de Chávez, la situación se ha agravado, pero eso no quiere decir que países, sean los que sean, pretendan dar lecciones de moral y ética, diciendo lo que Venezuela debe o no  hacer. Peor aún cuando esos supuestos líderes latinoamericanos o de donde sean, ni siquiera pueden resolver sus propios problemas. Por eso sus convocatorias han sido fallidas por pretender imponer su voluntad sobre la voluntad del pueblo venezolano. La propia OEA, una vez más, se demuestra incapaz de asumir su rol histórico y para colmo ha promovido agendas particulares, casi individuales. Ecuador, hay que decirlo con toda la fuerza, ha declarado de manera reiterativa que apoya la vía del diálogo como mecanismo de solución a los problemas que enfrenta Venezuela. Ecuador ha sido claro en que se debe respetar el derecho a la autodeterminación y la no injerencia en los asuntos nacionales. El respeto integral al derecho internacional. Precisamente lo que no quieren ciertos gobiernos de turno que usan lo que sucede en Venezuela para distraer a la opinión pública sobre los graves problemas nacionales que tienen: basta un ejemplo, como son las huelgas de maestros en Perú, Argentina, Brasil o Colombia. No olvidemos a aquellos “líderes” neoliberales que frontalmente atacaron a Venezuela y que hoy están prófugos o detenidos, por casos de corrupción. Nadie en su sano juicio estará de acuerdo con las muertes lamentables que se han dado en Venezuela, pero la única vía de solución a los problemas es que las partes se sienten a dialogar, apoyados por instituciones como la Unasur, la Celac, apoyados por gobiernos democráticos que respetan los principios internacionales de no intervención. Por lo menos un atisbo de decencia han tenido los gobiernos neoliberales en rechazar la opción militar que el país del norte ha propuesto. No creo que por principio ético, sino por temor a que les pase lo mismo. Es momento de no aceptar hipocresías de falsos demócratas, ni acciones tutelares de nadie. Si algún país lo acepta o permite, debe tener claro que en un futuro podrán hacerle lo mismo. Y, claro, recordemos que esos falsos defensores de la democracia lo que buscan es congratularse con las economías más fuertes y dominantes, sin olvidar que Venezuela tiene ingentes recursos naturales que están en disputa. Y para los falsos demócratas criollos, no se olviden que acá han intentado una y varias veces desestabilizar el orden democrático, así que poca solvencia moral tienen para dar lecciones a otros pueblos. Ecuador demuestra una posición coherente, acorde con lo que manda el derecho internacional y concordante con lo que dice el Secretario General de las Naciones Unidas. No intervención, no injerencia, respeto a la autodeterminación y apoyo total al diálogo urgente en Venezuela. (O)