Anticomunismo en acción

| 19 de Enero de 2017 - 00:00

Desde que triunfó la Revolución Socialista en Rusia (octubre de 1917) y se creó la Unión Soviética dirigida por el Partido Comunista, toda la derecha mundial se volvió encarnizada enemiga de todo lo que ella creía derivada o cercana al comunismo. Con el pretexto de combatirlo, se instauraron las dictaduras nazifascistas en Alemania con Hitler, en Italia con Mussolini y en España con Francisco Franco. Dictaduras sanguinarias y guerreristas que implantaron la cárcel, la tortura, el exterminio como métodos de gobierno, y empujaron al mundo a ese gigantesco holocausto universal que fue la Segunda Guerra Mundial, en la cual -para citar el ejemplo más trágico-la Unión Soviética perdió 27 millones de seres humanos.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, y gracias a ella que le benefició en todos los órdenes, surgió como primera potencia mundial Estados Unidos, bajo el signo del imperialismo, es decir del sistema capitalista más desenfrenado y enloquecido por alcanzar el dominio mundial. Washington enarboló desde entonces la bandera anticomunista con el pretexto de impedir la expansión soviética, desatando así la llamada Guerra Fría. El registro de conflictos bélicos, de golpes de Estado, genocidios, asesinato de líderes opuestos al dominio imperialista se convirtió en el amargo pan de cada día para los pueblos hambrientos. Bajo esa misma bandera, las décadas del 50, 60 y 70 del siglo XX llenaron América Latina y el Caribe de atroces dictaduras que convirtieron el hermoso paisaje continental en un lago de sangre y lágrimas.

Ecuador no fue ajeno a esta suerte. Basta recordar la dictadura implantada el 11 de julio de 1963 para gloria y satisfacción de los siete dinosaurios petroleros, encabezados por Texaco-Chevron; o bien la dictadura militar dirigida por el almirante Alfredo Poveda, de 1976 al 78, que cometió la masacre de trabajadores de Aztra y el asesinato del líder político liberal Abdón Calderón Muñoz, entre tantos otros crímenes. Eso sin contar con los actos de genocidio, magnicidios, torturas y entreguismo practicados por unos cuantos gobiernos llamados democráticos, cuyo retorno añoran tanto las fuerzas del pasado, representadas por los tres candidatos presidenciales de la banca chulquera: Guillermo Lasso, Cynthia Viteri y Paco Moncayo.

Y como estas fuerzas están aterradas por la perspectiva del triunfo de Lenín Moreno, candidato presidencial de PAIS y de otros grandes sectores sociales y políticos, han comenzado una vil campaña para presentar al candidato popular como satánico representante del comunismo. Para esto se valen del anonimato y de las redes sociales, así también como medios de comunicación diversos, como es el caso de la radio católica María, desde la cual las  voces histéricas de ciertos entrevistados lanzan furibundos gritos anticomunistas y oraciones contra un satanás que se esconde supuestamente detrás de Lenín Moreno.

¿Se nos quiere llevar a una guerra religiosa, encuadrada en los consabidos procedimientos de la CIA y la derecha ecuatoriana? Sí, por supuesto, de allí que sea necesario denunciar y parar a tiempo la campaña anticomunista, si no queremos el día de mañana acompañar de cadáveres el llanto de nuestros hijos. (O)