Alianza PAIS (AP) y su programa

- 08 de Julio de 2017 - 00:00

Alianza PAIS (AP) es la agrupación política ecuatoriana con la mayor cantidad de adherentes -varios cientos de miles-, y durante diez años ha obtenido el triunfo en igual número de elecciones. Lenín Moreno junto a Jorge Glas presiden la segunda etapa, lo que representa un hecho inusual en nuestro país, pues su elección constituye el camino escogido por el pueblo, para ratificar su confianza y dar continuidad a la obra desarrollada por un gobierno del mismo signo ideológico y político.

La Constitución de Montecristi concretó los principios alrededor de los cuales se gestó la organización. La Carta Magna de 2008 incorporó las aspiraciones y anhelos seculares de la población y consagró, en ese pacto social, avanzadas normas que regirán nuestra convivencia social. Durante el anterior Gobierno se hicieron algunas enmiendas con el consenso recibido en consultas de carácter nacional, e introducidas ante la evidencia de su necesidad para perfeccionar el marco institucional que nos rige.

Paralelamente, AP renovó su directiva, que está presidida por el Primer Mandatario. Le corresponde, por tanto, la doble misión de conducir el país y el movimiento que lo llevó al poder. Después de una década, se impone la necesidad de revisar su ideario y programa, para confrontarlos con la realidad vivida durante el ejercicio gubernativo y la nueva coyuntura.

No obstante, los objetivos esenciales que se fijaron al constituir la agrupación continúan vigentes. En el camino hacia la construcción del socialismo con raíces y modalidades ecuatorianas, se pusieron las bases sobre las cuales las nuevas administraciones -si corresponden a los mismos principios- edificarán la realidad económica-social del futuro. El desarrollo de una infraestructura que en todos los órdenes posibilite ese salto cualitativo ha sido llevado a cabo, en buena medida y por encima de las expectativas, por la administración del expresidente Correa.

De tal manera, junto a los cambios necesarios de acuerdo a la realidad actual, hay líneas rojas que no pueden cruzarse, pues se trata de cuestiones fundamentales. La priorización del ser humano sobre el capital; el respeto a los derechos humanos en su más amplia concepción; el mantenimiento de la tradicional política internacional de paz y no injerencia en asuntos internos de los países y una firme política de integración cristalizada en la participación en los bloques regionales: Alba, Celac, Unasur, entre otros, pues son acuerdos básicos alrededor de los cuales se lleva a cabo la batalla transformadora del país.  

Es notoria en estos momentos cierta desazón entre grupos del movimiento, ante nuevas modalidades y decisiones tomadas por el actual Gobierno, el cual tiene pleno derecho a imponer su propio sello en la administración que dirige. AP debe constituirse, con la participación de todos sus integrantes, en la columna vertebral del proceso, evitando actitudes sectarias y también las de quienes pretendan desviar el cauce fundamental trazado desde la primera elección triunfadora.

AP tiene la obligación histórica de mantenerse fiel a sí misma. (O)