Acuerdo progresista para defender lo ganado

- 08 de febrero de 2017 - 00:00

En el debate electoral, y no me refiero a los conversatorios inútiles organizados por la CCG y El Comercio de Quito, que además de aburridos tuvieron serias limitaciones, sino al que de hecho se ha dado en estos meses, en los que se han confrontado dos claras posiciones. La de Lenín Moreno y la Revolución Ciudadana (RC), que plantea defender lo ganado, en reformas, derechos, políticas redistributivas y conquistas sociales.

La otra, la de la derecha, en sus diversas modalidades, que despotrica de la RC y quiere volver al pasado del Estado burgués-oligárquico, sometido a la banca y a las políticas del FMI. Esa derecha, representada nuevamente por Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, no reconoce los avances y cambios logrados, menos la dura afectación para el país, por la baja del precio del petróleo y el costo de la reconstrucción por el terremoto, desde lo cual provocó recesión y reducción de los niveles de empleos logrados, que han sido, al igual que el crecimiento económico, de los más altos de América Latina y superiores al promedio de la región.

El tema de la corrupción no es tratado con la seriedad que el país demanda; el sesgo político hace que los que representan al viejo y pervertido poder económico pretendan hacer creer que son puros y transparentes, como los banqueros que atracaron el ahorro nacional, asaltaron el BCE e hicieron fortunas con el salvataje cuasi legalizado. Ellos solo hablan de ‘Capaya’ y lo entrevistan en Miami, considerándolo un héroe, pero omiten a ‘Capaco’, alto dirigente socialcristiano, columna vertebral, como ha sido evidente, de procesos de atraco de los dineros públicos.

Desde la derecha abierta y encubierta no se plantea un programa con visión integral, coherente, que considere al país como parte de la región; tenga en cuenta el complejo y difícil contexto económico y político mundial y las nuevas y más odiosas relaciones con los EE.UU. de Trump. Que considere las condiciones negativas derivadas del alto grado de concentración de la riqueza y del ingreso y la necesidad de avanzar -habiéndose logrado una fortalecida matriz energética y adecuada infraestructura económica social- hacia la nueva estructura productiva; para desarrollar la agroindustria, el turismo y la industrialización diversa, impregnada de tecnología y conocimiento, dejando atrás el viejo modelo primario exportador ultradependiente y concentrador de la riqueza.

Les importa un rábano la democracia, solo buscan volver al pasado inicuo, para nuevamente  entregar el Estado y sus recursos a los banqueros y poderosos como corruptos grandes empresarios, volver a la vieja política legislativa del reparto de la troncha y del ‘toma y daca’, para repartirse las cortes de justicia, el ente electoral, manejar los órganos de control, asaltar o rifar el Ministerio de Finanzas, las aduanas, el SRI, BCE y empresas públicas, tener a su servicio a altos oficiales de las FF.AA., como aún lo están unos cuantos ya retirados.

En medio de todo esto, bien ha propuesto Lenín Moreno lograr un acuerdo nacional con las fuerzas políticas y sociales patrióticas y los sectores productivos progresistas para defender lo ganado, avanzar, con nuevas reformas y políticas redistributivas, superar la coyuntura difícil, combatiendo sin tregua la corrupción; y para generar, de verdad, empleo y producción. (O)