A contramano

- 25 de septiembre de 2017 - 00:00

Como les sucede a los países con éxito económico por ir a contramano del mainstream, son invisibilizados por los grandes medios y voceros del pensamiento único. Le pasa a Bolivia en nuestra región. Le pasa a Portugal en la suya. En el último trimestre computado, su economía creció casi 3%, el mayor aumento del siglo. Y se estima que así cerrará el año. Desde 2010, la economía portuguesa no presentaba tres trimestres seguidos con alzas mayores al promedio de la Zona Euro.

La receta la dijo estos días su ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabra: “Nos liberamos del corsé de la austeridad y adoptamos una política moderada y responsable; devolvimos rendimientos a trabajadores y jubilados y aseguramos a los ciudadanos que no tendrían más recortes sociales. Así se recuperó la confianza de los portugueses y de los inversores”.

Portugal venía de una experiencia traumática. La crisis, o mejor dicho el saqueo del siglo de la gran banca privada, arrancó en 2008 en Estados Unidos con los bonos hipotecarios basura y se extendió a Europa, donde los que más sufrieron fueron los eslabones débiles de la Unión como Portugal. En 2011, el entonces primer ministro José Sócrates recurrió al “rescate” de la Troika.

Si Syriza en Grecia se apartó de su impulso inicial o Podemos de España no logró llegar al Gobierno, en Portugal la izquierda manda. Desde fines de 2015 hay un gabinete en minoría del Partido Socialista a cargo de António Costa, quien asumió tras un fallido Gobierno de apenas 11 días del conservador Pedro Passos Coelho. Y hay un Parlamento donde el PS pacta con los comunistas y el Bloque de Izquierda (BI), todos enemigos declarados de las políticas neoliberales. No son estrictamente una coalición, pero, como explicó el vicepresidente de la Asamblea Nacional, José Manuel Marques Da Silva Pureza, “negocian en forma dinámica medidas para el crecimiento y la recuperación de las rentas de las clases más golpeadas, y venimos teniendo algunos éxitos, aunque nos limitan las reglas de la Zona Euro”.

Junto con expandir su PIB, el último trimestre cerró con un aumento de la inversión del 10%. También se revirtió el déficit externo y hoy hay superávit pues las exportaciones crecen al 9%. Se asientan en las industrias del agro, el calzado, textil y automotriz, además de turismo, todas con salarios más altos a cuando asumió el actual Gobierno, que no buscó competir recortando derechos. Al contrario, el salario mínimo va subiendo 25% en cuatro años (todavía no llega a 650 euros). En ese plano, por ejemplo, se nota el “límite” que trata de imponer Bruselas y se refirió Da Silva Pureza: “Pese a que subimos el salario básico a un nivel todavía de subsistencia, nos presionaron diciéndonos que no era positivo. Hay un discurso único neoliberal y nosotros demostramos que nos recuperamos de la crisis, logramos estabilidad, vienen más turistas, Portugal va de a poco invirtiendo el destino de la plusvalía hacia las rentas de los trabajadores. El sistema neoliberal tiene pánico de que ese contagio fluya por Europa, el de una izquierda no solo declamativa sino de proyectos alternativos. Pero en otros socios de la UE también van apareciendo voces contra la ruina y la agresión social del neoliberalismo”, agregó.

El Gobierno portugués tomó también medidas contra la pobreza provocada por el ajuste de la Troika: se dan más días de vacaciones, bajó el IVA para algunos productos y se frenaron tanto los recortes salariales en el Estado como las privatizaciones, por ejemplo la de la aerolínea TAP. (O)

 

 

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