Jueves, 09 Febrero 2017 00:00 Columnistas

60 años de Comisión Fulbright en Ecuador

Antonio Quezada Pavón

¿Qué significa ser un becario Fulbright? Es una experiencia que te cambia la vida. Simplemente diría que es un tiempo lleno de recuerdos y nos repleta de memorias para toda la vida. Claro que esta experiencia académica varía de persona a persona. Depende mucho de dónde estás situado, cómo alineaste tu programa con tus intereses, cómo modelaste tu vida social en Estados Unidos y, lo más importante, cuáles son las oportunidades que tendrías a tu regreso al país y cuáles serían aquellas que puedas aprovechar. Yo creo que, en mi caso, muchos factores trabajaron muy bien a mi favor, contribuyendo a que sea una experiencia fantástica.

En 1945, el senador de Arkansas,  J. William Fulbright (1905-1995), introduce en el Congreso de Estados Unidos un proyecto de ley para crear un programa que renunciara a las deudas que habían acumulado muchos países con Estados Unidos por excedentes de guerra a cambio de fondos para crear un programa de intercambio educativo. El presidente Harry S. Truman firmó el proyecto de ley en 1946 que se conoce como el Fulbright Act. Entre 1946 y 1953 se firman 27 acuerdos bilaterales y nacen las primeras comisiones en el mundo. La Comisión para el Intercambio Educativo entre Ecuador y Estados Unidos (la Comisión Fulbright de Ecuador) nace el 31 de octubre de 1956. Dicho acuerdo se ratifica en 1961 con la firma del Fulbright-Hays Act. En 2007, la Comisión Fulbright de Ecuador firma un acuerdo con el  Gobierno de Ecuador para un programa de becas de costos compartidos.

En 60 años, hay 370.000 becarios en 160 países, de los cuales 57 son premios Nobel,  82 han ganado el premio Pulitzer, 33 llegaron a ser jefes de Estado, 10 fueron electos al Congreso de Estados Unidos y 1 llegó a ser Secretario General de las Naciones Unidas. Todos ellos recibieron becas como estudiantes, académicos, profesores, profesionales, periodistas, científicos y artistas. Master Ronald Buchanan McCallum, profesor Fulbright de la Universidad de Oxford en Pembroke, declara en 1963: “Fulbright es responsable del más grande movimiento de académicos en el mundo desde la caída de Constantinopla en 1453”.

En Ecuador, en estas seis décadas, más de 2.017 ecuatorianos de todo el país nos hemos beneficiado de una beca Fulbright para realizar estudios superiores  y de posgrado en Estados Unidos. A la vez, 1.115 ciudadanos norteamericanos lograron una beca Fulbright para realizar investigaciones en Ecuador. En los dos países, estas becas se otorgan en concursos abiertos y transparentes y la selección de becarios se hace con base en méritos académicos y potencial de liderazgo. Es justo rendir un homenaje al senador J. William Fulbright, a quien tuve el honor de conocer en 1974, y para eso cito al senador George McGovern  que dijo lo siguiente: “El senador Fulbright fue un educador antes de convertirse en un político, y nunca dejó de ser un educador. Yo siempre lo vi como un educador, un abogado y un político, tal vez en ese orden…”.

La Escuela Politécnica Nacional (Espon) me dio las herramientas para ganar la beca Fulbright; pero el Programa Fulbright me permitió acceder al Instituto Tecnológico de Georgia (Ga. Tech.) que me afianzó en ser un buen ingeniero, un hábil administrador, un sensato empresario, pero sobre todo, un dedicado educador por más de cuatro décadas. Eso cumple con el propósito del senador Fulbright de que “el programa traiga un poco más de conocimiento, algo más de razonamiento y un poco más de compasión en los asuntos mundiales, y de esta manera se incremente la posibilidad de que las naciones aprendan a vivir en paz y amistad”. (O)

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