Sábado, 08 Abril 2017 00:00 Columnistas

2017-04-02, Lenín Moreno apagó el peligro de nuevo feriado bancario y festín oligárquico

Edmundo Vera Manzo

El 2017-04-02 el pueblo ecuatoriano decidió profundizar el proyecto del Buen Vivir, del socialismo del siglo XXI, de la Revolución Ciudadana sintetizada en la Constitución de Montecristi, liderada por Rafael Correa por diez años y en la nueva etapa por Lenín Moreno que apagó al cambio hacia el pasado al servicio de la derecha oligárquica, gamonal, de los grandes terratenientes y comerciantes, las transnacionales, del libertinaje neoliberal, de los usureros banqueros y financistas liderados por Guillermo Lasso.

La tendencia democrática progresista de la Revolución Ciudadana es heredera de Rumiñahui, de Eugenio Espejo, de los patriotas que lucharon por la independencia, de Fernando Daquilema, de Juan Montalvo, de las montoneras liberales del siglo XIX, de Eloy Alfaro, de Enríquez Gallo, Carlos Julio Arosemena, Jaime Roldós, los obreros, campesinos, indígenas, militares, intelectuales de izquierda, de socialistas y comunistas que defendieron los intereses del pueblo y la nación ecuatoriana en el siglo XX y del pensamiento progresista del siglo XXI.

El socialismo del siglo XXI defiende la regulación y control de parte del Estado a las organizaciones financieras y comerciales; la participación, diálogo y toma de decisiones de toda la sociedad, en sus niveles, sectores económicos, sociales, políticos y culturales sobre los problemas de cada comunidad, en la búsqueda del Buen Vivir, el Sumak Kawsay; la colaboración solidaria de las empresas y ciudadanos en el pago de sus impuestos, de acuerdo al principio del que tiene mayores ingresos deben pagar más, al servicio del bien común, para poder satisfacer los derechos de los ciudadanos en educación, salud y el bienestar social. Todos los ciudadanos deben defender y fortalecer la unidad nacional y latinoamericana.

En la década ganada se ha avanzado como nunca antes, pero falta mucho por hacer. No es fácil cambiar las deformaciones culturales de siglos del coloniaje español. El cambio hacia el pasado representaba la explotación oligárquica, de los salvatajes bancarios, es heredera de los colonizadores españoles, de más de un siglo de dominación semifeudal y gamonal de los terratenientes, de los racistas que se consideraban dueños de los indígenas, del floreanismo, del fanático García Moreno, de los que asesinaron a Eloy Alfaro, de Urbina Jado y la plutocracia del Banco Agrícola y Comercial, de Arroyo del Río, de la matanza del 15 de noviembre de 1922 del gobierno de José Luis Tamayo, de Camilo Ponce y la masacre del 2 y 3 de junio de 1959, de Osvaldo Hurtado, que regaló miles de millones de dólares a los empresarios; de Febres-Cordero y el fraude del ‘pan, techo y empleo’, de Sixto Durán y la desregulación financiera, de Jamil Mahuad y la tragedia nacional del feriado bancario, donde Guillermo Lasso fue gobernador y ministro de Economía y nunca protestó, del demagogo Lucio Gutiérrez.

El neoliberalismo económico liderado por Lasso proponía quitar los controles a los bancos, empresas nacionales, transnacionales y que las personas más ricas tengan la libertad de hacer lo que quieran con sus riquezas y ganancias, no pagar impuestos los ricos, reducir y privatizar los servicios de educación, salud y subsidios que el Estado proporciona a los más pobres, reducir el tamaño del Estado y ese dinero entregarlos a los mercaderes que imponen los precios del mercado. El neoliberalismo social liderado por A. Páez expresaba la libertad sin límites, que cada quien haga lo que le dé la regalada gana: estudiar lo que quiera, gritar, insultar, difamar, atropellar, pegar o destruir a cualquier persona o institución, la ley de la selva, donde el más poderoso devora al más débil. El pueblo ecuatoriano decidió la profundización del presente de la Revolución Ciudadana y no el regreso al pasado que se convierta en futuro feriado bancario y destrucción de la patria en manos de los explotadores de siempre. (O)

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