Miércoles, 16 Noviembre 2016 00:00 Eliminatorias Rusia 2018

Paredes pintó la cancha del Atahualpa en 4 horas

Juan Carlos Paredes (izq.), de Concentración Deportiva de Pichincha, contó ayer con la ayuda de sus tres hijos.
Juan Carlos Paredes (izq.), de Concentración Deportiva de Pichincha, contó ayer con la ayuda de sus tres hijos. Foto: John Guevara / El Telégrafo

El operario utilizó un galón de pintura de caucho. El trazado de las líneas del campo de juego se realiza tres veces.

Redacción Fanático

Este Juan Carlos Paredes no desborda con velocidad sobre la banda derecha de la cancha del estadio Olímpico Atahualpa. Este Juan Carlos Paredes más bien mantiene la calma para cumplir con su trabajo con precisión, que consiste en pintar las líneas sobre el gramado.  

Para un partido de Eliminatorias o de Copa Libertadores, el operario repinta las líneas sobre la cancha hasta en tres ocasiones.

Lo hace para que queden bien claras para la visión de los árbitros y también para que, en caso de lluvia, la pintura se mantenga y no desaparezca.    

Paredes cumple con esa tarea, hace 22 años, para dejar a punto el campo de juego antes del partido entre Ecuador y Venezuela.

El quiteño tardó unas 4 horas en pintar todas las líneas y gastó 1 galón de pintura blanca de caucho. Se fija que no contenga demasiados químicos que puedan afectar el estado del césped.

Sus hijos Jonathan, Diego y Patricia lo ayudan esporádicamente. En algunas ocasiones también su esposa Patricia Almeida colabora. Por momentos él y sus acompañantes descansan justo en el centro de la cancha, para reponer energías en medio del intenso sol de la capital en las horas previas al partido.   

El trabajador de Concentración Deportiva de Pichincha recordó que en un partido de Eliminatorias hace más de 15 años, el juez argentino Javier Castrilli le pidió borrar las líneas que había pintado para que las mida de nuevo.

“Con abundante agua pude sacar todo para pintar de nuevo. Tengo un buen recuerdo de Castrilli, porque siempre que venía decía que la cancha del Atahualpa era de las mejores de Sudamérica. Estaba enamorado del gramado”.  

La máquina que ocupa Paredes es sencilla: cuenta con 3 rodillos y un recipiente donde se deposita el líquido. Estos la absorben y sumado a su técnica, la cancha queda con un trazado perfecto.

Sus hijos también se ocupan de poner las redes en los arcos. Para los partidos de Eliminatorias están reservadas unas más nuevas que las que se ocupan en el campeonato nacional, al igual que los banderines que se ubican en los tiros de esquina. Tiene 2 modelos, unos con la bandera tricolor y otros solo con tela roja, que son los usados para los partidos internacionales.

Pero antes de que él empiece a intervenir sobre la cancha, debía esperar que Antonio Mavisoy pase la máquina cortadora de césped. A medida que él avanza con la máquina Toro, Paredes empieza a pintar las líneas.

La tarea de Mavisoy también la cumple en unas 3 horas. Siempre que juega la selección se realiza el último corte el mismo día del partido, para que esté al ras. Así le suele solicitar el cuerpo técnico de la selección, para aprovechar la velocidad de los futbolistas.

Mavisoy va y viene con su máquina, en sentido oriente-occidente y de vuelta para crear las líneas que se perciben a simple vista. Además sirven para una mejor percepción del fuera de lugar por parte de los jueces de línea.

Tres horas antes del inicio del partido, el gramado del estadio Olímpico Atahualpa estaba listo para recibir a los protagonistas. En esos momentos se convirtió en un terreno prohibido y solo reservado para los futbolistas, que sobre el verde intentaron destacar para sus equipos. (I)

La reventa bajó los precios para no perder dinero

Las entradas para el partido entre Ecuador y Venezuela no se vendieron como la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) pensó. Ayer por la mañana restaban 8.000 boletos por expenderse, para las localidades de palco, tribuna y preferencia. Solo para general se terminaron con anticipación.

Por esa razón, los revendedores tuvieron que rebajar el precio de los boletos que tenían en sus manos. La general, que costaba originalmente $ 22, la dejaban en $ 20 para no perder. La mayoría aludió el escaso interés en las horas previas a que hoy jugará El Nacional contra Barcelona en el mismo escenario. “La gente no tiene dinero para gastar en 2 partidos en una misma semana. Por eso deben elegir a qué encuentro asistir”, comentó uno de los revendedores.

Los aficionados venezolanos eran minoría en la previa del compromiso y debían ubicarse en la tribuna norte. Allí serían resguardados por un cordón policial, para evitar inconvenientes.

El operativo de seguridad se inició desde las 06:00, en el que intervinieron 1.142  personas entre agentes de tránsito, integrantes de la Policía Nacional y también del Municipio de Quito, para controlar el orden en las inmediaciones del escenario y en el interior del mismo.

Las puertas del Atahualpa se abrieron a las 12:30 y los primeros aficionados empezaron a ingresar. Dentro del estadio estaban habilitados 315 vendedores de alimentos y bebidas.

El de ayer fue el último partido de la selección en Quito en 2016, por las Eliminatorias al Mundial de Rusia-2018.

El ‘Coloso del Batán’ volverá a alojar un encuentro rumbo al Mundial en marzo de 2017 contra Colombia. (I)

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