Sábado, 05 Noviembre 2016 00:00 Regional Norte

Una joven emprendió la tarea de rescatar canes callejizados

Cristina Mora fue reina del Carchi 2008-2010 y hoy recorre las calles de Tulcán para apoyar a los perros abandonados y en riesgo.
Cristina Mora fue reina del Carchi 2008-2010 y hoy recorre las calles de Tulcán para apoyar a los perros abandonados y en riesgo. Foto: Carlos Jiimenez / El Telégrafo
Redacción País Adentro

El rescate de animales, específicamente de perros callejeros en riesgo, es una actividad social que Cristina Mora Mejía, realiza desde hace 5 años, con apoyo de su familia.

La iniciativa surgió luego de que encontró una perra abandonada afuera de su casa. Después de varios días nadie reclamó por ella, entonces emprendió el rescate animal.

La activista de 26 años fue reina del Carchi 2008-2010, y sus recorridos por la provincia le permitieron conocer la problemática. Una de las causas —afirma— es que la gente compra cachorros como mascotas y cuando crecen, los abandonan.

En este proceso, ha constatado que las personas no adoptan perros adultos y mestizos, prefieren a los más pequeños y de raza.

Actualmente tiene 5 perros a su cargo y costea todos los gastos de alimentación y atención veterinaria. A uno de ellos lo nombró Burbuja y fue diagnosticado con parvovirus, una enfermedad que suele ser letal para el portador. El can permaneció 3 días hospitalizado y se recuperó. “Lo hacemos por amor a los animales”, enfatiza.

En esta labor le acompaña su familia, que al conocer de un perro en malas condiciones lo recoge, lo cura y cuando se recupera, le busca un hogar que lo acoja.

La adopción es gratuita y en la mayoría de casos los entrega esterilizados, teniendo como único requisito la firma de un acuerdo en el que la nueva familia se compromete a ser responsable en el cuidado del animal.

La promotora del rescate animal indica que la ordenanza municipal de protección y fauna urbana, aprobada por el Cabildo de Tulcán, es positiva, pero cree que las personas deben cambiar su mentalidad para logar una tenencia responsable.

Para su actividad destina al mes un promedio de $ 50 para alimento y $ 100  para la esterilización. Todo depende de cuántos canes estén en proceso de recuperación.

Las familias  interesadas en adoptar acuden a su vivienda, ubicada en el sector El Polígono, al oeste de la ciudad. Su próxima meta es crear una fundación. (I)

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