Sábado, 01 Octubre 2016 00:00 Regional Norte

El personaje

Don Clemente, el betunero que da esperanza de recuperación

Don Clemente, el betunero que da esperanza de recuperación
Foto: Carlos Jiménez / El Telégrafo

Clemente Bernardino López. Betunero de la ciudad de Tulcán

Redacción Regional Norte

Clemente Bernardino López, a sus 72 años, contabiliza 17 años de estar fuera del alcoholismo, enfermedad de la que —asegura— para salir, se requiere voluntad y ganas de recuperarse.

Don Clemente, quien se desempeña como betunero desde hace 54 años, recuerda que en el transcurso del tiempo, problemas familiares lo llevaron a consumir licor, reconoce que cayó en el vicio y sintió que el alcoholismo era una enfermedad.

Por sugerencias de amigos, fue invitado a participar en Alcohólicos Anónimos y tras vincularse logró recuperarse, lo primero fue aceptar que padecía la enfermedad de alcoholismo, “ingresé al grupo hace varios años y hasta ahora me mantengo y colaboro con la asistencia a las reuniones”.

Actualmente, como parte del apoyo social, junto a otros compañeros difunde mensajes y experiencias con el afán de llegar a oídos de personas que aún se encuentren bajo el alcoholismo, a través de un programa radial semanal de 15 minutos.

El programa se difunde en el espacio noticioso de Carchi noticias, los días martes, cada 15 días, a las 07:00, reconoce que gracias al apoyo de los directivos del canal y noticiero pueden difundir el mensaje de esperanza. En esto ya llevan 10 años.

Explica que el deber de la comunidad y de los miembros de Alcohólicos Anónimos es llevar el recado al alcohólico que aún sufre y que desconoce que existen grupos de ayuda y recuperación.

Para Clemente, lo primordial en las personas con problemas de bebida, es tener la voluntad de querer recuperarse. Existen muchos compañeros —señala— que han detenido esta enfermedad, si las personas lo aceptan y asisten a los programas y reuniones diarias tendrán más oportunidades de recuperarse, “a nadie se obliga”. Se reúnen de martes a sábado a las 20:00.

Una de las actividades que aún realiza es el lustre de zapatos, que ejerce desde hace 54 años, incluso es parte de los fundadores del Gremio de Betuneros 13 de Junio de Tulcán.

Esta asociación se inició con 30 personas, todos laboran en las inmediaciones del actual Parque Central, con el tiempo incluso se incorporaron algunas mujeres.
Recuerda que aprendió el oficio de lustrabotas cuando antaño laboraba como ‘enganchador’ en este sitio al que arribaban buses con pasajeros. “Tenía muchos amigos y uno de ellos me invitó al grupo de betuneros; desde allí, y con el apoyo del reverendo Padre Carlos de la Vega, fundamos el gremio”.

Tras varias gestiones lograron conseguir un millón y medio de sucres que fueron usados para construir un mausoleo para miembros del gremio, con 42 nichos, 30 para niños o restos, construido con apoyo del cabildo. Cuentan además con una sede social y kioscos de trabajo, añade.

Ha laborado casi toda su vida en esta actividad, “esta es mi profesión, en mi cédula tengo puesto como lustrabotas”, en los inicios el lustre de zapatos costaba 4 reales, luego 1 sucre, “ha ido escalando el precio de acuerdo con el tiempo”. Con la llegada de la dolarización se cobraba $ 0,25, luego $ 0,30 y hoy $ 0,50.

Por la década de los 70, trabajó como portero en el Teatro Lemarie, ganando $ 80 sucres mensuales, luego fue ayudante operario de máquinas y después operario, laboró en este sitio por 5 años, incluso incursionó en la microempresa con la distribución de películas. “No me dio resultado, cuando no se sabe se paga derecho de piso”.

Actualmente continúa trabajando en su puesto de betunero, donde ha brindado el servicio a clientes de toda índole, desde amas de casa y estudiantes, hasta oficinistas, obreros, políticos y muchos otros. Ríe al decir que cuando es tiempo de campaña llegan los candidatos. (I)

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