Sábado, 15 Octubre 2016 00:00 Regional Norte

El personaje

Con sus agüitas, Narcisa alivia los males

Con sus agüitas, Narcisa alivia los males
Foto: Carlos Jiménez/El Telégrafo

Narcisa de Jesús Martínez. Vendedora de Tulcán

Redacción Regional Norte

Aunque tiene nombre de santa, la vendedora de aguas medicinales, Mariana Narcisa de Jesús Martínez es una mortal que ayuda a sus clientes con sus ‘agüitas’ medicinales preparadas a base de sábila y que algunos consideran milagrosas.

Esta tulcaneña de 52 años, todos los días desde 2009, empuja un carrito metálico en el que transporta las botellas con diferentes extractos de plantas medicinales, miel, vasos, jarras y, como si se tratase de un laboratorio rodante, elabora in situ el agua que el usuario solicite.

Recuerda que un señor de origen peruano quien llegó a la ciudad le enseñó el oficio y desde entonces no lo ha dejado.

Su jornada comienza a las 05:00, cuando alista los productos y empieza el largo recorrido por la ciudad, a veces va de norte a sur y otras se ubica en sitios estratégicos como parques, esquinas muy transitadas y otros sectores. Termina su trayecto a las 13:00. “Se prepara toda clase de agüitas como uña de gato, boldo, chancapiedra, amargo, cada una sirve para distintas necesidades como purificar la sangre, controlar la diabetes, regular el útero, los ovarios, las varices, la vesícula biliar y más”, señala.

Algunas de las plantas, indica, son peruanas; los vasos tienen un costo de $ 0,50; $ 0,75 y $ 1. La sábila es el ingrediente principal de las bebidas. Se extrae el gel raspando la planta como si fuera goma y con gran habilidad mezcla los ingredientes endulzados con miel y, listo, ¡directo al cliente! Doña Mariana dice que en el día vende entre 30 y 50 vasos, la mayoría de clientes ya la conocen y esperan su llegada.

María Estupiñán, ama de casa, señala que el agua de boldo con sábila que siempre se detiene a tomar le refresca el organismo y cree que Mariana tiene un toque casi mágico a la hora de preparar las agüitas.

A un costado del carrito metálico, en letras verdes se anuncia el tipo de bebidas que oferta y qué tipo de dolencias alivia cada una. Ella habla de forma pausada cada vez que un cliente se acerca, lo atiende amablemente, prepara el agua y continúa su periplo medicinal por la ciudad. (I)

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