Las personas privadas de la libertad merecen respeto y dignidad

- 06 de Septiembre de 2017 - 00:00

Nuevamente la cárcel de El Turi, en Azuay, es protagonista de noticias, justo cuando el país debate sobre la verdadera independencia de la justicia.

Un video muestra cómo los guardias colocaron a los presos en situaciones indignas. Pese a ello, los autores fueron sobreseídos, lo que generó la indignación de los defensores de los derechos humanos en Cuenca.

Ahora otra denuncia describe nuevos y peores abusos contra las personas privadas de la libertad. Eso es lo que genera la impunidad: un llamado a cometer más delitos.

Las autoridades judiciales le deben una respuesta a la población. Los reos han cometido errores y están pagando una sanción, pero son ciudadanos con goce de derechos. Merecen respeto y nadie puede vulnerar su dignidad.

Fiscales, policías, jueces y el Ministerio de Justicia tienen que elaborar un completo informe de lo que en verdad ocurre en esa cárcel. Y si existen malos tratos, corregirlos de inmediato. (O)