¿Algunas mentiras de ciertos candidatos se deben pasar por alto?

- 09 de Febrero de 2017 - 00:00

El diálogo promovido por un grupo de medios de Quito renovó algo que ya se estaba perdiendo: el respeto por el adversario. Hubo mucho respeto, con una que otra excepción. Pero el propio grupo de medios puso en evidencia algo que pasó por alto: 6 de los 8 candidatos a la Presidencia mintieron en algunos aspectos. En uno o dos casos, por ignorar la realidad del país; en otros, por mala fe; y no faltó quien tergiversara los datos para atacar a uno de los adversarios.

Entonces, ¿cómo se entiende una exigencia de ética y responsabilidad si se revelan mentiras en una exposición mediática de esa magnitud? ¿No hay una demanda real, política y ciudadana para que esas mentiras luego -de ganar uno de los seis- no se conviertan en fracasos para todos? Si adecentar la política empieza por hablar con la verdad, en el diálogo del domingo último, tal como lo prueba el grupo organizador, hubo mentiras inadmisibles.

Manejar las cifras al antojo o no conocer la Constitución y los procesos normativos para cambiarla o reformar las leyes dice mucho de esos ‘presidenciables’ y de sus asesores. (O)