Miércoles, 15 Febrero 2017 00:00 Buen Vivir

Ecuador, entre los países más seguros para vivir en América Latina

En 2015 se capacitó a 203.853 personas en temas sobre las buenas prácticas ciudadanas. Estos entrenamientos son lúdicos.
En 2015 se capacitó a 203.853 personas en temas sobre las buenas prácticas ciudadanas. Estos entrenamientos son lúdicos. Foto: cortesía de la Policía Nacional

El Gobierno ha hecho de la seguridad ciudadana una prioridad, porque la incertidumbre de correr riesgos no permite el desarrollo humano, el Buen Vivir que anhelamos todos.

Redaccion Sociedad

Trabajar por la convivencia social y pacífica es la tarea que exitosamente realiza la Policía Nacional. Un estudio de opinión de Latinobarómetro señala que mientras se va incrementando la percepción de inseguridad en Latinoamérica, en Ecuador, sin embargo, esta se va reduciendo, pasando de 55 puntos en 2010 a 42 puntos en 2015. En efecto, hoy en día los ecuatorianos confían más en el trabajo de la Policía y es posible disfrutar de un paseo con la familia sin la preocupación constante de ser víctimas de la delincuencia.

Esta percepción de la ciudadanía se refleja en el informe 2016, elaborado por Latinobarómetro, el cual indica que Ecuador tiene la tasa más baja (29%) en cuanto a ciudadanos que reportan “haber sido víctimas de algún delito en el último año”. Para valorar los logros de hoy es necesario recordar que la Policía Nacional pasó por un período sombrío en el gobierno de León Febres- Cordero, donde se cometieron crímenes de lesa humanidad por parte del Servicio de Investigación Criminal (SIC-10), una unidad policial clandestina creada para combatir ilegalmente la subversión en contra del Gobierno. Vulneró los derechos humanos de muchos ciudadanos y dejó en el resto una sensación de resignación ante lo que se consideraba normal.

Por tanto, a raíz de aquellos acontecimientos, la Constitución de 2008 declaró a la Policía Nacional como una institución “estatal, obediente y no deliberante, de carácter civil, armada, técnica, jerarquizada, disciplinada, profesional y altamente especializada” con la misión de “atender la seguridad ciudadana y el orden público, y proteger el libre ejercicio de los derechos y la seguridad de las personas dentro del territorio nacional”. Para dar cumplimiento con la responsabilidad asignada, esta institución cuenta con valores, como la tolerancia, la coherencia, la credibilidad y la perseverancia como pilares fundamentales en el desempeño profesional de sus miembros. De esta manera, los servidores policiales pueden enfrentar los dilemas éticos que surgen en su trabajo diario y garantizar la seguridad ciudadana. En este aspecto, la Policía

Nacional contribuye en la construcción de la sociedad del Buen Vivir, con respecto a la dimensión que hace referencia a vivir en armonía con los demás.

Los logros de hoy en día se deben al nuevo modelo de gestión descentralizado que convierte a la institución en una Policía comunitaria, siendo el trabajo cercano con la población una marca de transformación positiva en su labor. Son los moradores de cada territorio en nuestro país quienes conocen mejor los problemas que enfrentan y por tal razón pueden contribuir en resolverlos.

Para mejorar la eficiencia de este servicio, el trabajo de la Policía está organizado de acuerdo al nuevo modelo territorial establecido por la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), que divide el territorio en zonas, subzonas, distritos, circuitos y subcircuitos. Desarrolla acciones preventivas, disuasivas y de control, asegurando la convivencia. Además, trabaja a través de la Dirección de Gestión de Seguridad Ciudadana para realizar asambleas comunitarias que permiten conocer las problemáticas del lugar y de esta manera priorizar el trabajo. La información obtenida de estas conversaciones con la comunidad permite efectuar un estudio de la problemática social que, conjuntamente con un estudio demográfico, proporciona una mejor coordinación con la población local.

Asimismo, el programa de trabajo desconcentrado mejora el tiempo de respuesta a emergencias. Los uniformados asignados a cada zona se familiarizan no solo con las problemáticas del lugar, sino también con su territorio asignado. Cuando surge una situación de emergencia, los uniformados de la zona no pierden tiempo buscando direcciones, sino que consiguen llegar con presencia policial en menos de 3 minutos. Al llegar al lugar de la emergencia se identifican los requerimientos del incidente, lo que permite solicitar el apoyo solo de las instituciones pertinentes. Por tanto, la asistencia es oportuna y eficiente, previniendo la pérdida de recursos, como por ejemplo, la movilización de una ambulancia cuando el incidente no presenta heridos.

Otra herramienta que complementa la labor policial ha sido el sistema ‘David’, implementado en 2011. Esta herramienta tecnológica permite al uniformado contar con información en tiempo real de los delitos cometidos en su sector, los detalles de la información incluyendo el sitio, la hora, el lugar y los gráficos estadísticos; datos que ayudan a identificar comportamientos delincuenciales. Este diagnóstico del sector concluye en la elaboración de estrategias de seguridad para prevenir los delitos.

La recuperación de la seguridad ciudadana también se refleja en la reducción de la tasa de homicidios. En 2016 fue de 5,6 casos por cada 100.000 habitantes, lo que hace que nuestro país sea el segundo en la región con la menor tasa de homicidios después de Chile, pero además esta cifra permite que  Ecuador tenga por primera vez en treinta años menos de 1.000 homicidios al año. Esto ha sido también posible por la aplicación de procedimientos  de seguridad que incluyen videovigilancia, la entrega de recompensas por los delincuentes más buscados y la depuración policial.

El compromiso de la Policía Nacional se ve también reflejado en el mejoramiento de la educación de la carrera policial. En noviembre de 2015 culminó la preparación de la primera promoción de técnicos superiores en Seguridad Ciudadana y Orden Público. Esta formación  profesional cuenta con el aval de la Senescyt y la Ley Orgánica de Educación Superior. En este sentido, el Sistema Nacional de Educación Superior cuenta ahora con la carrera policial, expedida por los institutos tecnológicos a nivel nacional abriendo puertas a tecnologías en criminalística, accidentes de tránsito, seguridad pública y Policía Judicial. De la misma manera, este año 1.125 cadetes de la Escuela Superior de Policía obtendrán la licenciatura en Ciencias Policiales y Seguridad Ciudadana, gracias a un convenio entre el Ministerio del Interior y la Universidad Central de Ecuador.  

El trabajo de esta institución también incluye a los niños. Paquito, la conocida marioneta policía, quizá sea el miembro más reconocido. Hasta 2015 capacitó a 203.853 personas en temas sobre las buenas prácticas ciudadanas. Estas capacitaciones son lúdicas, con consejos que no solo ayudan en la seguridad de la población, sino que también cultivan normas de convivencia del futuro ciudadano. Algunos de los temas de su trabajo son enseñar a ahorrar el agua, no seguir a desconocidos, evitar los incendios forestales y cuidar del medio ambiente. Este miembro ha permitido acercar a la Policía con la comunidad.

Como partícipe en la construcción de la seguridad del país, la Policía Nacional forma parte de los organismos de respuesta que coordina el Servicio Integrado de Seguridad ECU-911. Este servicio integra las agencias de seguridad y socorro del país en una sola plataforma a través de un solo número telefónico: el 911. En la época anterior a la organización del ECU-911, los ciudadanos debían acertar en llamar a la institución que su emergencia requería, lo cual significaba una pérdida de recursos y tiempo. Este sistema ha permitido que los servidores policiales puedan llegar al sitio de emergencia en menos de 10 minutos, tiempo que era superior a una hora en el pasado. Desde su implementación en 2012, el modelo de gestión del ECU-911 se convirtió en un referente en la región.

Los grandes avances alcanzados por la Policía Nacional en los últimos años no se detienen únicamente en los logros relacionados a la seguridad pública, sino que también se extienden en el seno mismo de la institución. En ese sentido, dentro del Ministerio del Interior existen unidades de seguimientos en casos de vulneración de derechos por parte de la Policía Nacional, como son la Dirección de Protección de Derechos Humanos y la Unidad de Género, que a su vez son las encargadas de socializar el enfoque de derechos humanos y de género en toda la institución policial, y responder a los requerimientos nacionales e internacionales en cuanto a derechos ciudadanos corresponde. Lo que está demostrado es que Ecuador ha hecho de la seguridad ciudadana una prioridad, porque la inseguridad no permite el desarrollo humano, el Buen Vivir que anhelamos todos. (I)

ENLACE CORTO

Facebook

Promo-galeria