El fútbol femenino pone en venta sus derechos de TV

- 21 de septiembre de 2017 - 00:00
Los clubes femeninos no tienen infraestructura propia. Las chicas de Espuce entrenan en el parque La Carolina.
Foto: Jhon Guevara / El Telégrafo

La falta de exposición mediática hace que las marcas comerciales vean poco atractivo al balompié de mujeres.

Vender los derechos de televisión o conseguir un auspiciante para los torneos de 2017 son los propósitos de la Comisión de Fútbol Aficionado (Confa), de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), cuyo presidente Amílcar Mantilla reconoce que la falta de recursos es la principal limitante para el balompié de mujeres.

Las negociaciones para la transmisión se realizan con una productora nacional e internacional de televisión que evita nombrar; no quiere que las conversaciones se entorpezcan. De concretarse el acuerdo, “los fondos se repartirán entre los clubes”, afirma.

No es una misión imposible, pero conseguir patrocinadores es muy complicado, “porque la empresa privada no nos ve aún como un canal publicitario y en parte se debe a que falta cobertura mediática”, indica Claudia López, presidenta de Unión Española de Guayaquil, campeón nacional reinante.

El conjunto ‘hispano’ contó en 2015 y 2016 con el respaldo de la Flota Petrolera Ecuatoriana (Flopec), ayuda que espera renovar para 2017. Con su aporte cubrió el 40% de su presupuesto, cuya cantidad en cifras López prefiere no precisar.

Como el fútbol femenino es amateur, desde que en 2013 comenzó su estructura, los gastos son compartidos entre los organizadores y los clubes. De 2013 a 2105, el grueso de los gastos: alojamiento, transporte a otras ciudades, alimentación, etc., fue financiado por el Ministerio del Deporte, que en ese lapso invirtió alrededor de $ 928.200.

La FEF asumió los costos desde 2016, año en el que desembolsó $ 180.000; este año destinará unos $ 250.000, de los cuales, según Mantilla, más del 50% corresponderán a la FEF; el resto provendrá de la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) y de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

Los representativos, en tanto, financian la movilización interna, la hidratación de sus jugadores.

Pero las diferencias en los gastos de un equipo y otro no tienen que ver únicamente con tener o no un sponsor, sino con la realidad de cada elenco. Cumandá Agua Lluvia, por ejemplo, además de no contar con auspiciante, no puede actuar de local en Puyo (Pastaza), su lugar de origen, porque en la ciudad no existe ninguna cancha calificada por la FEF.

Además, de las 18 futbolistas de su plantilla, solo cinco son de Puyo; las otras viajan desde Quito, Cuenca, Baños, Pelileo, Tena y otras localidades. José Ruiz, presidente de la entidad amazónica, relata que esta realidad le demanda costear los desplazamientos de las deportistas y el viaje a Palora (Morona Santiago), para actuar como dueño de casa en el estadio municipal.

Como propietario del complejo turístico Agua Lluvia de Puyo (que ya no funciona), acoge a las chicas en la villa del lugar y eso le permite ahorrar en hospedaje. “Las jugadoras entrenan dos veces a la semana: el lunes y el viernes; el viernes llegan para practicar y quedan concentradas para los partidos, que comúnmente son los domingos. Mientras están concentradas, las chicas cocinan; la adquisición de alimentos requiere un gasto promedio de $ 40 diarios”, especifica.

Esta temporada aspira a que la cooperativa de transporte en buses Touris San Francisco apoye a su equipo, porque el valor que dedica anualmente a mantener a la plantilla bordea los $ 20.000, y eso lo financia con dinero familiar.

Fernanda Vásconez, directiva del club Ñañas de Quito, que este año debutará en la serie A, comenta que este año no buscará patrocinios, a menos que signifiquen una verdadera ayuda, “pues las empresas únicamente ofrecen cantidades pequeñas que, sinceramente, no alcanzan ni para las aguas. Si en el fútbol masculino se manejan miles de dólares por publicidad, en el femenino es de unos pocos cientos”, subraya.

En su opinión, los departamentos de Marketing de la mayoría de empresas ecuatorianas pautan con aquello que está consolidado, no tienen visión. Pone como ejemplo  al balompié femenino de Estados Unidos, que se convirtió en potencia porque tuvo el impulso de firmas que confiaron en su crecimiento.

“Allá las compañías trabajan a futuro, analizan cuáles industrias o actividades pueden surgir y empiezan a auspiciarlas. Al principio en Norteamérica no se veía a mucha gente en los estadios donde se presentaba el balompié femenino, ahora ves los estadios llenos y las empresas que los respaldaban al inicio ganan mucho dinero porque tienen contratos a largo plazo”, cita.

Antonio Pozo, titular de la comisión de fútbol femenino de la Confa, señala que los aliados del fútbol de mujeres son los medios de comunicación, si sus coberturas de los torneos fuesen más constantes, está seguro de que la empresa privada apoyaría más a los equipos, “si no lo hacen es porque sus productos no son expuestos. Ver su marca en una valla, en una camiseta, en un canal, en la foto de un impreso, oírlo en una radio, los animaría a brindar su soporte publicitario”, asegura.

Alfonso Laso, directivo de radio La Red de Quito, uno de los pocos medios que transmite el certamen femenil, considera que la FEF es la principal causante de que el balompié femenil se mantenga como amateur, evadiendo de algún modo los problemas que le acarrearía al ser profesional.

“Para 2019, porque la Conmebol ordena que los clubes profesionales tengan equipos femeninos, aunque sea por obligación, van a darle mayor atención. Los clubes profesionales tendrán que destinar dinero a las plantillas femeninas. No solo se lo debe hacer por plata, sino por fomentar el deporte, por masificar, porque las chicas crezcan mejor, es una responsabilidad social; en este caso la FEF es la principal responsable de que esto no ocurra”. (I)

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