Sábado, 04 Febrero 2017 00:00 Regional Manabí

Más de 300 canes han pasado por las enseñanzas de Bolívar Joza

Ringo es un labrador inquieto. Bolívar lo incentiva a pasar los obstáculos con una pelota.
Ringo es un labrador inquieto. Bolívar lo incentiva a pasar los obstáculos con una pelota. Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo
Mario Rodríguez

Con 17 años, Bolívar Joza empezó a trabajar en una plaza a la que muchos mantenses ingresan a esa edad: la pesca, uno de los motores económicos de la ‘ciudad puerto’. En Manta los pescadores son mayoría en barrios como Los Esteros y Perpetuo Socorro.

Pese a esto, Bolívar se dedicó menos de un año a esa tradicional ocupación local. No tenía claro cómo iba a subsistir, pues ya había trabajado en áreas como panadería, construcción, pintura y comercio.

Un día, mientras tocaba una canción con su guitarra en la vereda de su casa, en el barrio 9 de Octubre, se le acercó un vecino. Le preguntó si podía acompañarlo con su guitarra. Se trataba del cabo de la FAE Édison Vera. Tras la música, Vera le dijo a Bolívar que adiestraba canes. Con el pasar de los días, el expescador comenzó a trabajar con su nuevo amigo.

“Empecé como figurante (carnada para los ejercicios de ataque y defensa). Los perros iban contra mí, que estaba con un traje especial. Con él (Vera) laboré 4 años, hasta que se fue al extranjero a trabajar de seguridad y yo me quedé con el negocio de adiestrar perros”.

La escuela que le dejó Vera no pudo ser mejor. Ganó 2 años seguidos los concursos de adiestramiento de la FAE a escala nacional. “Tenía una preparación de primer nivel; me enseñó todo lo que pudo”.

Eso fue hace más de 18 años. Desde ahí, Bolívar se dedicó a los canes. “Son seres maravillosos, que siempre dan alegría. Cuando se muere uno de los perros que tengo a cargo, lloro; me afecta mucho”.

Ahora es dueño del Centro de Adiestramiento y Guardería Canina Educan, ubicado en Nuevo Arroyo. “Damos servicios de peluquería y de paseos, trabajamos con problemas serios de garrapatas y vendemos alimento para mascotas”.

Con sus 2 canes, un labrador y una bulldog, capacita a otras mascotas, especialmente en el tema de la socialización. “Una vez tuve 3 perros dominantes, y con el trabajo grupal aprendieron a tolerarse”.

Los lunes cantan el himno nacional. “Los perros están firmes, son patriotas”, dice entre risas. En los 22 años de experiencia, con más de 300 mascotas, asegura que jamás ha sido mordido. “Cuando era pequeño les tenía un poco de temor a los perros grandes, pero ahora son mi vida”.

Su sistema de trabajo es adiestramiento positivo (con incentivos y premios). “No utilizo correas o collares de ahorque. Solo recurro al adiestramiento negativo (con castigo) si el can es muy agresivo”.

Uno de sus primeros clientes fue María Caridad Arteaga. “Lo conozco desde que trabajaba con el cabo Vera. Después él se fue de viaje y Bolívar se quedó al cuidado de mis perros. Desde aquel entonces ya ha adiestrado a un golden retriever, un pointer y un pastor alemán”.

Actualmente, en manos de Bolívar está Gardel, otro pastor alemán, de 2 años y 4 meses. “Es un perro que capta muy rápido, está bien formado”.

Para Arteaga, la experiencia con Bolívar es fantástica, porque incluye al dueño, lo hace partícipe de las clases. “Eso es superimportante, porque así yo me convierto en su adiestradora”.

Alisson Coronel trabaja por primera vez con Bolívar. Puso bajo su régimen a Chef, un bóxer de 2 años; y Flash, un bulldog francés de 1 año. “Eran perros muy inquietos, insoportables, se orinaban donde sea, dañaban todo lo que tenían al alcance. Ahora, luego de 6 clases, están más calmados, ya me obedecen”. (I)

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