Las Tunas, una comunidad comprometida con el reciclaje

| 16 de Septiembre de 2017 - 00:00
Los niños de Las Tunas son los más motivados en el tema de la conservación del medio ambiente.
FOTO: Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo

En este poblado de Puerto López hay iniciativas para recoger la basura de las playas, así como para realizar artesanías con parte de los desechos.

Los desechos que había diariamente en la playa era algo que producía inconformidad en los pobladores de Las Tunas, al sur de Puerto López. El paradisíaco lugar se veía opacado con las botellas plásticas, fundas y demás desechos con los que se encontraban las personas al caminar por su arena.

Una de esas frecuentes visitantes de la playa es Fanny Flores, moradora de Las Tunas, quien gusta de sentarse frente al mar para relajarse. Cuenta que en 2012 inició una campaña de reciclaje con algunos amigos, para así contrarrestar la contaminación en el sitio.

“Empecé a recoger botellas y también pagaba un centavo de mi dinero por botella a las personas. Al poco tiempo ya había varias personas recogiendo basura en las playas”, destaca Flores, quien desde entonces lleva a cabo un programa que vincula a la comunidad para limpiar las playas.

Fanny cuenta que en aquel año, la fundación Jocotoco también realizaba gestiones ambientales en Las Tunas. “Lo que hicimos fue juntar el trabajo de todos y hacer un bien común por la playa”.

A este trabajo se unieron personas de todas las edades, pero los más entusiasmados eran los niños, quienes son los primeros en velar por que la playa esté limpia.

“Los niños, más de 150, pasan recogiendo botellas y se ganan un centavo por unidad. Para ellos es un compromiso el tener las playas limpias. Ante esto se formó el grupo Niños del mar”, acota.

En 2013, el trabajo mancomunado se fortaleció con la creación del grupo Mujeres del mar. Ahí, las participantes (que en la actualidad son 18) realizan artesanías con la basura reciclada.

“Lo que más se usa en los trabajos es envolturas de tetrapack, botellas, fundas de papitas. Se hacen adornos y unas carteras muy bonitas”, destaca Fanny.

Una de las mujeres que son parte del grupo es Marciana Holguín, para quien el reciclaje se ha vuelto parte de su día a día. “La basura de unos es un tesoro para otros”, destaca.

Byron Delgado, administrador de la reserva Ayampe, también forma parte de la fundación de conservación Jocotoco, espacio que se asentó en Manabí en 2012, con la finalidad  de proteger el segundo colibrí más pequeño del mundo, el estrellita esmeraldeña, que se puede encontrar en la zona.

“Hay pocos datos de la especie, pero el trabajo de cuidar al colibrí dio espacio para empezar con otros procesos de conservación. Por ejemplo, tenemos el proyecto de reforestación de más de 15 mil árboles, entre ellos el pechiche, de cuya flor se alimenta el estrellita esmeraldeña”, indica.

Delgado resalta que se han recolectado más de 4 millones de botellas en los 5 años que se ha realizado  un trabajo en conjunto con la comunidad de Las Tunas.

Lori Nobles, dueña de la hostería  Tsafiki, resalta la labor de cuidar el medio ambiente por parte de los pobladores de Las Tunas. “Todos hacemos nuestra parte. Por ejemplo, todos los días limpiamos la parte de la playa que está cerca de la hostería”, resalta.

Lori, estadounidense radicada hace 4 años en Las Tunas, manifiesta que en los  próximos días hará una compra de artículos hechos con material reciclado para adornar una pared de su negocio. (I)