El personaje

Enrique se abre espacio con sus galletas de almidón de yuca

| 26 de Agosto de 2017 - 00:00

Enrique Cevallos Quiroz, emprendedor y empresario panificador

Desde pequeño, Enrique Cevallos aprendió el arte de la panificación en Pachinche (zona rural de Portoviejo) por la tradición heredada de sus padres.

En noviembre de 1994, en una época dura para el lugar, debido al invierno, decidió darle un giro a su negocio, que era muy conocido por los panes, especialmente el cacho de sal.

“La economía estaba muy golpeada y el invierno nos dejó muchas pérdidas”, recuerda este emprendedor.

Tras varias pruebas, sacó al mercado (en tiendas y minimarkets) la galleta de almidón de yuca D´keccsa.

A partir de febrero de 1995 la distribución cruzó las barreras de Portoviejo y fue también vendida en Manta; meses después llegó a Esmeraldas y  Guayaquil.

Entre sus variedades también están el pan de pascua y yoyos de manjar.

En su labor fue electo presidente del gremio de Panificadores de Portoviejo, cargo desde el que motivó a sus compañeros a modernizar su trabajo. Entre las propuestas que les hacía están el uso de una amasadora para mejorar sus labores y de mesas de aluminio, para la asepsia y calidad del pan.

“Él (Enrique) es muy perseverante, siempre ha luchado para que sus productos se distribuyan”, comenta Karen Cevallos, su hija.

En 2015 ofreció sus productos en un comisariato de distribución nacional y la acogida fue inmediata.

“Entré con fe a almacenes Tía, al local de la calle Chile (Portoviejo) y todo se dio para bien; una semana después ya estaba emitiendo mi primera factura con ellos”. (I)