Miércoles, 18 Enero 2017 08:44 Fútbol Internacional

Los dramas familiares forjaron el carácter de Louis van Gaal

Los dramas familiares forjaron  el carácter de Louis van Gaal

Las muertes de su yerno y hermana lo llevan a paralizar 12 meses su actividad. Su fuerte personalidad se desarrolló tras la enfermedad de su primera esposa.

Agencia AFP

Louis van Gaal anunció su retiro de los banquillos el lunes pasado. La muerte de dos familiares (su yerno y hermana pequeña) aceleraron una decisión que parecía lejana. Pero un día después, en un diálogo con la Cadena SER, desmintió la noticia y dijo que se tomaría un año sabático.

La segunda decisión la anunció tras su dimisión como entrenador del Manchester United, en 2016.

“Después de salir de Manchester United decidí parar un poco, pero ya es oficial: no volveré a dirigir”, esas fueron sus palabras el lunes pasado en una entrevista con De Telegraaf.

El técnico holandés explicó que su intención inicial era retirarse tras dejar la dirección de Holanda (2012-2014) al término del Mundial de Brasil. “Pero luego surgió la oportunidad de la liga de Inglaterra, y esa es una nación fantástica para entrenar y que ahora también está en mi currículum”.

Durante los últimos meses, las propuestas para seguir dirigiendo no le faltaron, especialmente desde China, donde lo querían para liderar varios proyectos deportivos. Él mismo reveló que recibió ofertas millonarias, que las rechazó. También el Valencia de España lo llamó. “Han sucedido cosas en mi familia por las que me he visto en la obligación de mirar las cosas de manera diferente”.

Hoy, con 65 años, cuenta con  una carrera tan exitosa como polémica. Ganó 15 títulos locales y cinco campeonatos internacionales. Su debut como DT fue en 1993 en el Ajax, donde ganó 11 trofeos.

Una de las características del DT holandés es su hermético carácter. En todos los clubes donde dirigió siempre tuvo su propio espacio y  compartió poco con los jugadores. Pero no siempre fue así, cuando lideró al Ajax vivió uno de los episodios más trágicos.

La pérdida del amor

No fue un jugador tan brillante como lo sería como entrenador. Formó parte de la plantilla del Ajax  que enamoraría a todos a principios de los setenta, aunque no llegaría a debutar. Tuvo que probar fortuna en el fútbol de Bélgica para contar con minutos y confianza; eso le permitió regresar hasta la primera división holandesa, donde jugaría durante una década, sobre todo en el Sparta de Rotterdam.

Fue en la cantera del Ajax cuando conoció al primer amor de su vida. Fernanda Abbes. Él tenía 18 años y ella, 16. Desde el primer momento conectaron, y en poco tiempo Abbes se convirtió en mucho más que su pareja; fue su apoyo en todo mal momento, su confidente, su amiga del alma. Sin embargo, la tragedia se iba a instalar en ella.

A principios de los 90, Van Gaal se daba a conocer al mundo como un innovador entrenador, a quien le gustaba el espectáculo. Realizaba ensayos y pruebas tácticas, que en su mayoría terminaron en aciertos. Su Ajax se iba a convertir en uno de los mejores equipos de Europa, pese a contar con una plantilla joven.

En 1995 se proclamaría campeón de Europa. Pero antes, solo unos meses antes de su máxima gloria deportiva, viviría su mayor tragedia personal. A su esposa, Fernanda Abbes de van Gaal, le detectarían cáncer de páncreas e hígado.

La vida del técnico holandés se convirtió en un auténtico calvario. Mientras lideraba un equipo joven y talentoso, tenía que combatir día a día, hora a hora, con la cercana muerte de su amada esposa. Ni el acceso a los mejores especialistas y doctores que le permitía su nómina y su posición fue suficiente para mejorar la situación.

Mientras fue privado, aún con sufrimiento, la pareja era capaz de sobrellevarlo. Pero en cuanto salió a la luz pública, la situación se volvió insostenible, no solo con la prensa que buscó por todos medios saber más de la enfermedad de su esposa, sino también con los aficionados, tanto de su equipo como los rivales.

A Van Gaal le molestaban las excesivas -y a veces interesadas- muestras de afecto, además de las amargas situaciones que le tocó vivir en campos rivales, nada deseables a ninguna persona. Por ejemplo, cuando tuvo que visitar al Feyenoord, por la liga holandesa, se encontró con una pancarta en los graderíos que decía: ‘Van Gaal tiene en casa una perra con cáncer’.

Aquellas circunstancias terminaron de forjar al Van Gaal hierático, rudo, hermético e incluso en ocasiones desagradable, que paralelamente se convertiría en uno de los mejores entrenadores del planeta.

Aunque jamás quiso hablar de ello, en una ocasión, en 2005, mientras entrenaba al AZ Alkmaar, un periodista le preguntó por qué tenía ese carácter, por qué era tan frío y distante. Y él le contestó que la vida lo había hecho así.

A continuación le consultaron si recordaba la última ocasión que había llorado. Y en ese momento fue rotundo: “Claro, fue hace 11 años, cuando murió mi mujer”. (I)

El holandés fue acusado de odiar a los latinos

Luca Toni acusó en 2015 al director técnico holandés de “odiar a los latinos”.

Las declaraciones las dio cuando Louis van Gaal se hizo cargo del Manchester United y tuvo que dirigir a varios jugadores sudamericanos, entre ellos el ecuatoriano Antonio Valencia.

Luca Toni y Van Gaal coincidieron en la temporada 2009-2010 en el Bayern Múnich, donde no tuvieron una buena relación. “Él quería pelearse conmigo, Lucio y Ribéry a toda costa por el simple hecho de que la gente nos adoraba (...). Odia a los latinos; planeaba llevar a sus hombres y realmente fue capaz de hacer que abandonara el club”.

Las palabras del italiano coinciden con algunas situaciones que se presentaron cuando Van Gaal dirigió al Barcelona de España y al mismo United.

Con el club culé tuvo grandes diferencias con el brasileño Rivaldo, quien en ese entonces era el ícono del equipo. El sudamericano quería un nuevo contrato y Van Gaal se lo negó. También fue el verdugo de Juan Román Riquelme. El talentoso mediocampista llegó al conjunto catalán, pero el entrenador lo quiso utilizar en una posición que no era la suya. Tuvieron una confrontación y el argentino terminó en la banca sin realizar su fútbol.

Durante su mandato en Manchester, el mexicano Javier Hernández fue vendido. Ángel Di María, quien llegó de Real Madrid como el fichaje estrella, fue suplente. Y finalmente el atacante colombiano Radamel Falcao no logró minutos. (I)

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