Jueves, 09 Febrero 2017 00:00 Fútbol Internacional

La 'odisea tucumana' que comenzó con angustia y terminó en algarabía

Los futbolistas del Atlético Tucumán festejan el triunfo en Quito sobre El Nacional. El club argentino no llegó a la hora indicada y compitió con uniforme prestado.
Los futbolistas del Atlético Tucumán festejan el triunfo en Quito sobre El Nacional. El club argentino no llegó a la hora indicada y compitió con uniforme prestado. Foto: AFP
Redacción Fanático

Todo empezó con un retraso de avión que se convirtió en angustia y desesperación, terminando con el pitazo final del árbitro uruguayo Andrés Cunha, quien sentenciaba lo inesperado: la clasificación del Atlético Tucumán a la tercera fase de la Copa Libertadores de América 2017, tras derrotar a El Nacional 1-0 en el estadio Olímpico Atahualpa, de Quito.

Si en condiciones normales un triunfo en esta llave estaba destinado a convertirse en la página más brillante en la historia del ‘Decano’, en el contexto dentro del que se dio toma ribetes de hazaña, no por nada varios medios argentinos lo califican como “la odisea tucumana”.

La alegría de los hinchas de la escuadra ‘albiceleste’ contrasta con la desazón de los ‘criollos’, cuya mayoría despotrica contra el presidente del ‘Nacho’, Tito Manjarrez, no solo por no defender a ultranza el respeto al reglamento, sino porque el club perdió los $ 400.000 que le habría representado avanzar a la siguiente ronda.

Manjarrez, con quien este diario quiso comunicarse, pero nunca respondió, dijo después del encuentro que la orden de jugar vino desde la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y que el equipo ‘criollo’ actuó bajo protesta; no obstante, conforme a la versión del embajador de Argentina en Ecuador, Luis Alfredo Juez, esos argumentos son cuestionables.

La travesía de los elementos tucumanos comenzó en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, urbe a la que el Atlético arribó el domingo anterior para evitar los efectos de los 2.850 metros de altitud de Quito; y, como acostumbra la mayoría de elencos extranjeros que provienen del llano, únicamente viajaría a la capital el día del cotejo.

En eso estaban los tucumanos, quienes contrataron los servicios de la compañía chilena Aerovías DAP, línea aérea especializada en vuelos chárter, que preveía salir del puerto principal a las 15:30. Sin embargo, de acuerdo a declaraciones de Juez, la nave no contaba con los permisos para volar sobre Quito y, además, no arrancaba. Esto mantuvo a los futbolistas sentados más de dos horas en el avión, con el tiempo y el reglamento en contra. Tan confundidos como los jugadores estaban alrededor de 100 hinchas que llegaron a Guayaquil desde Tucumán y debían movilizarse con el plantel.

Entre tanto, con la desesperación en el cuerpo, la dirigencia de la entidad foránea buscaba otro vuelo para desplazarse a territorio equinoccial, consiguiendo puestos en uno de la línea aérea Latam. La aeronave partió a las 18:40, aterrizando en el aeropuerto de Tababela a las 19:22. Lástima por el centenar de fanáticos tucumanos, quienes no pudieron trasladarse a Quito y siguieron la contienda por televisión.

La preocupación del representativo argentino radicaba en si El Nacional lo esperaría, sin guarecerse en los 45 minutos que, por normativa, pueden esperar los réferis a partir de la hora oficial del lance, es decir, 19:15. El combinado no tenía tiempo suficiente para llevar consigo los bultos de utilería y pisar el estadio Atahualpa con los minutos para el calentamiento precompetitivo.

La única calentura era la del mal momento que vivían y que puso en boca del entrenador Pablo Lavallén palabras en contra de su contrincante,  a quien indirectamente acusaba de meterle ‘mano negra’ a la contienda, manifestando que el impedimento de salida desde la ‘Perla del Pacífico’ fue promovido por la directiva ‘escarlata’.
Entre tanto, con 24.700 espectadores padeciendo frío en el Atahualpa, las respuestas de Javier Quintana, comisario delegado de la Conmebol, evidenciaban que la postura de El Nacional era el respeto al reglamento. Sin embargo, a las 19:15 el ‘Bitri’ no saltó a la cancha, dejando interpretar que esperaría la llegada de su adversario.
Y si esto adquiría tintes de milagro era gracias a la gestión de Luis Alfredo Juez, quien desde que el ‘Decano’ puso los pies en Tababela obró con la convicción de un santo.

“Dejen de romper las pelotas con el reglamento. Que nos esperen quince minutos más”, solicitaba el diplomático desde el bus; añadiendo en lo posterior que habló con Tito Manjarrez. Ayudado por motorizados de la Policía Nacional, el vehículo que los llevó al coloso de El Batán rebasó los 130 kilómetros por hora, algo que pesaría como infracción tratándose de cualquier vehículo particular, ya que los radares en la Ruta Viva controlan los límites entre 60 y 100 kilómetros por hora.

‘San Juez’ también gestionó que los utileros de la selección sub-20 de Argentina tuvieran listos en el camerino los uniformes de ese representativo, que participa en el Sudamericano que se realiza en Ecuador. De todos modos, si no iba, El Nacional ya le tenía preparados sus uniformes alternos. El Atlético llegó, se cambió, jugó y salió victorioso, con tanto de Zampedri a los 63 minutos; el partido había comenzado a las 20:43. Al concluir, Quintana precisó que el pleito tuvo lugar en común acuerdo, que Manjarrez conversó con Hugo Figueredo, director de competiciones de la Conmebol.

“En el entretiempo nos invitaron a un ágape y le comimos todo, encima después le ganamos. El tipo estaba enculado (Manjarrez); eso que estábamos 0-0 todavía y yo trataba de hacerme el gracioso. Hasta me saqué una foto, hoy (ayer) me van a querer cagar a trompadas. Ellos tenían ganado el partido en el escritorio y les mojamos la oreja y les ganamos”, manifestó Juez. (I)

Club argentino incumplió al menos tres artículos del reglamento de certamen

Atlético Tucumán clasificó a la tercera fase de la Copa Conmebol Libertadores sin cumplir al menos tres artículos del reglamento de certamen continental.

En el capítulo XX (varios), artículo 29.1, se establece que los clubes visitantes deberán “garantizar la llegada de su delegación a la ciudad sede del partido, por lo menos 24 horas antes del compromiso programado”.

En el artículo 29.2 se pide que la llegada de los equipos al campo de juego se realice “hasta 90 minutos antes del inicio del compromiso, a fin de cumplir con los requerimientos previos de presentación de planilla y control de documentación”.

La sanción por no cumplir con esta parte del reglamento se explica en los artículos 45 y 46, e indica que el equipo que no se presente con suficiente antelación será considerado perdedor por 3-0.

Y en el capítulo VIII (Reunión de Coordinación de Partidos y Definición de Indumentarias), artículo 11.3, se exhorta a los equipos incluir en su camiseta el parche oficial del campeonato y en el 11.5 se explica que “el incumplimiento de esta obligación constituye infracción disciplinaria, encontrándose facultados los órganos disciplinarios de la Conmebol para imponer las sanciones”.

El club argentino llegó a Quito justo sobre la hora del encuentro y arribó al estadio con una hora y media de retraso. Además, utilizó los uniformes de la selección sub-20 (sin el parche del campeonato) de su país que participa en el Sudamericano; su indumentaria oficial -incluyendo su calzado- no pudo salir de Guayaquil.

Según informó Tito Manjarrez, presidente de El Nacional -a pesar de todo lo sucedido- la Conmebol autorizó, a través del comisario Javier Quintana, la realización del encuentro. Aunque se conoce que la dirigencia ‘criolla’ jugó bajo protesta, esta figura no existe en el reglamento y el club  no podría apelar el resultado ante los organismos de la Conmebol.

Pero los problemas para el Tucumán iniciaron horas antes cuando las autoridades de la Dirección General Civil (DAC) en Guayaquil impidieron el viaje del avión que transportaba al equipo argentino a Quito. Diario EL TELÉGRAFO se comunicó con el organismo de control aéreo, pero manifestó que está recabando información para su posterior difusión.

De manera oficial, la DAC publicó un comunicado en sus redes sociales explicando lo sucedido. “(...) amparado en la normativa vigente, procedió a cancelar la autorización de operación del vuelo de la compañía Aerovías DAP S.A., (...) toda vez que se verificó que la modalidad del vuelo solicitado incumplía con la regulación aeronáutica del Estado ecuatoriano”. Incluso la nave seguía hasta ayer en Guayaquil, mientras las autoridades esperaban la documentación que los habilite a hacer el vuelo de retorno.

Este diario se comunicó con Aerovías DAP que también informó que investiga lo sucedido. En su cuenta de Twitter colgaron un comunicado, en el que  aseguran que su plan de vuelo tenía la aprobación desde hace días. “Es una situación bastante fuera de lo común, por lo que aún está en investigación”. (I)

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