Miércoles, 20 Septiembre 2017 00:00 Fútbol Internacional

La Conmebol da el primer paso para profesionalizar el fútbol femenil en la región

Liga de Quito amateur ha recibido el apoyo de la ‘U’ profesional desde 2006. Las jugadoras entrenan en la cancha de la LIga Barrial Los Libertadores.
Liga de Quito amateur ha recibido el apoyo de la ‘U’ profesional desde 2006. Las jugadoras entrenan en la cancha de la LIga Barrial Los Libertadores. Foto: Carina Acosta / El Telegrafo
Redacción Fanático

“Que se profesionalice el fútbol femenino no es lo que más nos conviene como club amateur, pero es lo mejor para el desarrollo del fútbol femenino”, cita Ana Ayala, gerente deportiva de Espuce, una de las 12 instituciones del balompié de mujeres que competirán este año en el campeonato nacional de la serie A.

En estos clubes existe incertidumbre en cuanto a las decisiones que se tomen a nivel local a raíz de la disposición de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), respecto a la resolución de que todo club profesional masculino tenga a partir de 2019 un equipo femenino y un elenco juvenil, sobre todo aquellos que clasifiquen a las copas Libertadores y Sudamericana.  A ambos conjuntos debe darles infraestructura y competencia.

La actual estructura del fútbol femenino en Ecuador comenzó en 2013, impulsada por el entonces ministro del Deporte, José Francisco Cevallos, y con el aval de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF); fue concebida como amateur y sus torneos se hacían con fondos del Estado, que desembolsó $ 189.198 en 2013, $ 424.000 en 2014 y $ 315.000 en 2015.

No obstante, desde 2016, ante la falta de recursos, la organización quedó en manos de la Comisión Nacional de Fútbol Aficionado (Confa) de la FEF que, pese a varios inconvenientes, entre ellos los financieros, la ha mantenido a flote. En la contienda de 2016 la Ecuafútbol destinó $ 180.000 al certamen.

Son las jugadoras de estas competencias las que, en su mayoría,  han provisto de material humano a las selecciones nacionales, absoluta y juveniles; con la absoluta, incluso, se clasificó por primera vez a un mundial femenino de mayores: el de Canadá 2015.

Conforme a datos de la FIFA, las federaciones provinciales, el Ministerio del Deporte y la Federación Nacional de Ligas Barriales (Fedenaligas), en Ecuador más de 4.000 mujeres participan en justas de balompié. Este año se estima que en la serie A femenina actúen unas 420 ‘peloteras’, y al menos el 50% más en la primera copa sub 16.

Basada en que hay más mujeres que hombres en Latinoamérica, 310 contra 302’000.000 de varones, según un informe de la Cepal, este año la Conmebol puso en marcha un programa para promover el fútbol femenil. El plan apunta a producir y distribuir, cerca de $ 1’000.000 anuales a cada una de sus 10 asociaciones filiales en la promoción del fútbol base, fútbol femenino, fútbol playa y fútbol sala.

Respecto al pedido de la Conmebol, Amílcar Mantilla, presidente de la Confa, explica que clubes como Barcelona, Liga de Quito, Emelec, El Nacional... no están obligados a tener planteles femeninos porque pueden aliarse con un equipo ya constituido para que este lo represente. Diferente sería que todos los clubes profesionales resuelvan tener sus propios planteles y profesionalicen el balompié femenil.

Antonio Pozo, presidente de la comisión de fútbol femenino de la Confa, manifiesta que si aquello ocurre se haría un campeonato profesional, en el que estarán los conjuntos femeniles de las entidades profesionales, y otro amateur.

“La disposición de la Conmebol va dirigida al fútbol profesional, más que nada a los equipos que participan en torneos internacionales, que en el caso de Ecuador vincularía a 8 de los 12 que están en la serie A, porque del primero al octavo se repartirán los cupos a la Libertadores y Sudamericana”, precisa.

La verdadera preocupación de tener un certamen profesional paralelo al de la serie A aficionada es que los clubes de balompié rentado acaparen a sus mejores jugadoras, porque, al tener infraestructura, les ofrecerían mejores condiciones. La duda surge en si la mayoría de entidades profesionales está en capacidad de remunerarlas, ya que algunas afrontan inconvenientes para sostener sus categorías inferiores.

A juicio de Claudia López, presidenta del bicampeón nacional Unión Española, los acuerdos con clubes profesionales serían convenientes para los entes amateurs porque supondrían algún resarcimiento a la inversión que han hecho todos estos años, cubriendo ciertas necesidades de sus atletas y optimizando sus aptitudes físicas y técnicas. “Unión Española ha invertido $ 80.000 en los dos últimos años”, remarca Pozo.

Otro asunto que debe aprobar la Confa es un reglamento para el cobro de transferencias dentro del balompié de mujeres, pues hasta 2016 el paso de una futbolista de un club a otro no tenía costo. Este tema debe resolverse antes del inicio del torneo de la serie A, a finales de octubre. 

También existe la opción de que los elencos femeninos de clubes profesionales se midan en una misma competencia a los amateurs. “Nosotros ya tenemos un campeonato en marcha, podría darse el  evento de que los equipos femeninos del fútbol profesional decidan participar con los nuestros; tendríamos que estructurar una modalidad donde se les inserte...”, menciona Mantilla.

Wladimir López, director técnico de Universidad San Francisco de Quito (USFQ), está en desacuerdo con aquello: “los equipos de la A amateur nos ganamos el derecho  a estar en ella, los otros deben empezar desde abajo (con ascensos)”.

En 2017 competirán en la serie A femenina: Unión Española (Guayas), Talleres Emanuel (Santa Elena), Siete de Febrero (Los Ríos), Cumandá (Pastaza), Carneras (Azuay) IK-9 (Santo Domingo) y los pichinchanos Espuce, USFQ, Liga de Quito, Quito FC, ESPE y Ñañas. (I)

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