Miércoles, 19 Octubre 2016 00:00 Fútbol Internacional

Guardiola vuelve hoy al Camp Nou para enfrentar a su exequipo

‘Pep’ Guardiola bromea con el delantero belga Kevin De Bruyne, durante el último entrenamiento que realizó ayer el Manchester City en Barcelona.
‘Pep’ Guardiola bromea con el delantero belga Kevin De Bruyne, durante el último entrenamiento que realizó ayer el Manchester City en Barcelona. Foto: AFP

Para un sector de hinchas culés, ‘Pep’ es un traidor malévolo que se llevó la pócima mágica de buen fútbol.

Gorka Castillo, corresponsal en España

Si el FC Barcelona es más que un club, ‘Pep’ Guardiola es más que un exfutbolista y un extécnico ‘blaugrana’ con un palmarés extraordinario. Hay quienes le consideran el paradigma, el ejemplo, el símbolo de un estilo que es una parte esencial de la identidad culé y un referente para el resto de equipos del mundo.

Alguien como él, que supo transformar una buena escuadra en una máquina devastadora de jugar al fútbol, debería ser recibido hoy entre ovaciones 4 años después de su marcha del club de su vida. Sin embargo, en el Barça no pasa eso.  

A ‘Pep’ Guardiola, que llega hoy al Camp Nou al frente de un Manchester City al que trata de sacar de la mediocridad en la que vive desde 2012, le espera una acogida dividida entre una afición que ve su carrera profesional con grandes contradicciones y una extraña incomprensión. Lo mismo da que el técnico de Santpedor haya entregado 28 años de su vida a la misma causa o que en la única ocasión que ha visitado el coliseo ‘blaugrana’ como rival, en 2015 al frente del Bayern Múnich, salió goleado. Para un sector nada desdeñable de seguidores culés, Guardiola es una especie de traidor malévolo que descerrajó la caja fuerte del equipo para llevarse la pócima mágica de su buen fútbol y, si puede, a todas sus figuras, sean jugadores o técnicos.

Otro debate diferente es si tanto conocimiento le sirvió en Múnich o le servirá en Manchester, para alcanzar las altas cotas de perfección que logró en el FC Barcelona. O, por el contrario, ayudará a sus detractores a comprender que aquello solo es posible conseguir cuando gente como Busquets, Iniesta, Xavi y Messi juegan en el mismo equipo.  Es lo que otros muchos estrategas piensan. Marcelo Bielsa, por ejemplo. El técnico argentino lleva años buscando un tipo de excelencia similar a la de Guardiola en el Barça y solo ha podido conseguirlo en momentos muy puntuales, precisamente porque le han faltado los jugadores apropiados.   

Con todo, el megalómano propietario de los ‘citizens’ de Manchester, el jeque Mansour Al Nahyan, le ha concedido casi todos los deseos que impuso para abandonar Alemania. El primero fue tiempo para modificar un modelo obsoleto para su concepción técnica del fútbol. El segundo, hacer frente a varios fichajes costosos. Del Borussia Dormund trajo a İlkay Gündoğan, del Schalke 04 a Leroy Sané, del Everton a John Stones, del Celta al internacional español Nolito y, lo que más dolió a los viejos aduladores de Guardiola, del equipo ‘blaugrana’ convenció el arquero Claudio Bravo.    

Fallaron otros, como el joven defensa francés del Athletic de Bilbao, Aymeric Laporte, a quien el técnico de Santpedor no terminó de convencer ni con 50 millones de euros. Pero aunque se trate de otra historia, la realidad del City que hoy se verá en el Camp Nou es la de una escuadra que con la baja de Sagna y el pobre rendimiento de Zabaleta en el lateral derecho plantea muchas dudas a Guardiola, que jugó con tres centrales en el último partido de la Premier contra el Everton. Sigue liderando la clasificación, empatado a puntos con el Arsenal, pero el duelo de hoy llega en su peor momento en cuanto a resultados: dos empates y una derrota en los últimos tres partidos.  

Aunque todo es susceptible de cambiar en 90 minutos. O, al menos, eso es lo que siempre ha pensado ‘Pep’ Guardiola. Amante del concepto build up (construir hacia arriba), el DT de los ‘citizens’ ha comenzado a percibir que sus jugadores comienzan a asimilar sus conceptos técnicos y tácticos.

De entrada, Claudio Bravo le asegura una salida de balón con criterio. Ha liberado a Sterling y Sané de las cadenas que les mantenía atados a los extremos para dominar por dentro y desequilibrar desde el exterior y filtrar balones a Fernandinho y ‘Kun’ Agüero, un recurso que solía utilizar en el Barça con Messi y que seguramente pondrá en práctica hoy en el Camp Nou con el objetivo de compensar el supuesto dominio culé.   

Luis Enrique, por su parte, se enfrenta a su referente con mucho respeto. Jugará ‘Leo’ Messi, recuperado de su lesión; tiene a Neymar en plena forma y a un Luis Suárez reconciliado con el gol. Con el tridente inspirado, todo cambia, pero también con la capacidad camaleónica de su equipo para intentar sorprender a Guardiola desde la pizarra. Si vuelven Sergi Roberto y Jordi Alba a los laterales tras su ausencia en la goleada al Deportivo La Coruña, jugará con su 11 de gala.

El sacrificado será Rafinha, pese a su doblete contra el conjunto gallego. Es uno de los jugadores preferidos por el técnico asturiano porque le da equilibrio a todas las líneas, pero el de hoy es para futbolistas curtidos en las grandes batallas. Rakitic y Busquets son fijos en la media, junto a Iniesta, que fue reservado el sábado. Y es que para Luis Enrique, y para todo el barcelonismo, nada como un buen resultado para acabar con el morbo que produce enfrentarse a Guardiola.

Luis Enrique advirtió ayer que la posesión del balón será clave. “Va a tener importancia la posesión del balón. Si la tenemos, debilitaremos al City; si la tienen, nos debilitarán. Aunque eso no significa que el que tenga más la pelota vaya a ganar”, dijo en la rueda de prensa previa al encuentro de hoy.

‘Pep’ no cambia su criterio respecto a su exequipo. El domingo pasado, después del empate 1-1 ante el Everton en la Premier League, aseguró que el FC Barcelona “es una máquina”. Y resumió: “El Barça es especial por su forma de jugar”.

El City llega a este encuentro como líder de la Premier, pero tras un comienzo de temporada en tromba lleva tres partidos consecutivos sin conocer la victoria contando todas las competiciones.

Además, el equipo inglés no guarda un buen recuerdo de sus enfrentamientos con el Barça en Liga de Campeones, donde los ‘azulgrana’ los eliminaron en dos ocasiones en octavos de final en 2014 y 2015. (I)

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