Jueves, 01 Diciembre 2016 00:00 Fútbol Internacional

El piloto no cargó combustible en Bogotá

Técnicos de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Bolivia llegaron ayer al lugar del accidente como parte de la investigación.
Técnicos de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Bolivia llegaron ayer al lugar del accidente como parte de la investigación. Foto: AFP

El avión, fabricado en los años 90, era un ‘Regional Jet’ diseñado para cubrir distancias cortas. Tenía una autonomía de vuelo de 2.965 km, solo 5 km más que el recorrido que realizó.

AFP

El avión de Lamia, siniestrado en Colombia el lunes pasado con 71 personas muertas, entre ellas la mayoría de los jugadores del brasileño Chapecoense, incumplió el plan de reabastecerse de combustible en Bogotá, informó ayer una fuente de la compañía. “El avión debía reabastecerse en Bogotá, pero siguió su curso hacia Medellín”, afirmó Gustavo Vargas, representante de la compañía aérea al diario boliviano Página Siete.   

La principal hipótesis para el accidente es la falta de combustible del avión chárter que transportaba a futbolistas, directivos del Chapecoense y periodistas desde la ciudad boliviana de Santa Cruz (este), donde habían viajado en vuelo comercial desde Sao Paulo. “El piloto es el que toma la decisión de no entrar porque pensó que le alcanzaba el combustible”, insistió Vargas. Según el funcionario, “en el plan de vuelo estaba la opción de que (la nave) entre a Cobija (frontera boliviana con Brasil), pero luego se habló de la opción de Bogotá para reabastecerse de combustible”.

Las autoridades colombianas investigan el accidente junto con técnicos de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Bolivia. “Tenemos que investigar por qué (el piloto) se fue directamente a Medellín”, sostuvo Vargas.         

Entre tanto, Ximena Suárez, la azafata que sobrevivió al trágico  accidente, contó qué fue lo último que vio antes de perder la conciencia por el fortísimo impacto. “Las luces se apagaron y no recuerdo más hasta ahora”, expresó la mujer, de nacionalidad boliviana, a una funcionaria del gobierno de Antioquia en el momento del rescate.

La azafata sufrió fracturas en los brazos, piernas y cuello, pero su familia informó que se encuentra fuera de peligro. Según recoge el diario El Colombiano, Suárez relata que la aeronave se apagó por completo y comenzó un descenso hasta que golpeó contra la tierra en Cerro Gordo de La Unión, en Colombia. La auxiliar afirmó además que “el avión sí es limitado para esa ruta. Yo volaba un RJ100, muy parecido, para SAM en los años 90. No se trata en todo caso de una aeronave anticuada, cuenta con todos los sistemas. Pero las siglas RJ representan Regional Jet, es decir que es para rutas cortas, generalmente locales, de dos horas. La operación del avión fue estirada hasta su límite y de una forma indebida”. Esta versión concuerda con la de los expertos. El mismo diario recoge que el avión siniestrado, el modelo Avro Regional Jet 85, tenía una autonomía de vuelo de 2.965 kilómetros, solo 5 kilómetros más que el recorrido que realizó. Al tener que esperar el aterrizaje pese a avisar a la torre de control de que tenían escasez de combustible, la aeronave pudo sufrir un fallo eléctrico, tal y como anunciaron los pilotos antes de estrellarse.

Aunque la aerolínea operaba desde hace más de un año en Bolivia, solo los equipos de fútbol sabían de sus servicios de vuelos fletados, al haber encontrado en ellos una veta de negocios. La compañía contaba ahora con un solo avión operativo -el que resultó siniestrado- y tiene dos en revisión.   

El piloto de la aeronave, Miguel Quiroga, un exmiembro de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), era uno de los socios de la empresa, que trabajó en Venezuela antes de fundar la compañía en Bolivia. (I)

ENLACE CORTO

Últimas noticias

Últimas noticias

Promo Facebook

Twitter