El pequeño Eibar demuestra que otro fútbol es posible

- 07 de Enero de 2017 - 00:00
En la visera del estadio luce la frase en inglés que identifica al conjunto del País Vasco. Xabi Alonso aportó con dinero debido a su pasado en el elenco.
Foto: AFP

El equipo de la ciudad del mismo nombre es octavo en la liga española, pese a contar con un presupuesto ($ 45,5 millones) 16 veces menor que el del Barça.

Un estadio de apenas 6.200 localidades rodeado de inmuebles. Allí juega un equipo que está a solo cinco puntos del Atlético de Madrid del ‘Cholo’ Simeone: bienvenidos a Eibar, una pequeña localidad del País Vasco (norte de España), que demuestra que otro fútbol es posible.

Es de hecho la divisa inscrita -en inglés (‘Another football is possible’)- en lo alto de una de las tribunas del estadio de Ipurúa.

“Con poco dinero, el Eibar ha hecho muchísimas cosas porque tenemos mucho corazón”, manifestó orgulloso Juan Carlos Castañeda Aguirre, presidente de La Casa de Cantabria, lugar de encuentro de los socios.

El local está muy cerca del estadio, bajo los pilares de la autopista que atraviesa esta modesta ciudad de 27.000 habitantes, a medio camino entre Bilbao y San Sebastián.

Tras numerosos años en la segunda y tercera división del fútbol español, la Sociedad Deportiva Eibar inició su camino en la élite en 2014, con un presupuesto de $ 19 millones, uno de los más bajos en un campeonato en el que reinan el Real Madrid de Cristiano Ronaldo ($ 665 millones de presupuesto en 2016-2017) y el Barcelona de Lionel Messi ($ 733 millones).

La pasada temporada, el presupuesto creció a $ 34 millones; y ahora, gracias a los derechos televisivos, a $ 45,5 millones.

Sin embargo, cuando hoy reciban a uno de los grandes del fútbol español, el Atlético de Madrid de Diego Simeone (10:15 hora de Ecuador), el Eibar estará dos puestos por detrás y a cinco puntos de los ‘colchoneros’.

“Nos tenemos que aprovechar de la situación”, declaró el DT José Luis Mendilibar, alabando los valores de “este club pequeño y trabajador”. El Eibar es una anomalía lejos del fútbol-business, de las deudas gigantescas y de los montajes en paraísos fiscales revelados por los Football Leaks.

Principios que enorgullecen a esta ciudad industrial otrora floreciente gracias a una fábrica de armas que ha dejado como legado el sobrenombre con el que se conoce a los jugadores del Eibar, ‘armeros’.

A media hora de la ciudad, en el centro de entrenamiento de Atxabalpe, cuyos muros están cubiertos por mensajes de la juventud nacionalista vasca, no hay lujos, pero en el ambiente reina el entusiasmo de los jugadores.

Es el caso del francés Florian Lejeune (25 años), llegado el pasado verano procedente del Girona (Segunda División española) donde recuperó su nivel tras varios años de dificultades.

“Eibar es un club pequeño que tiene valores. Es una verdadera familia. Enseguida te sientes como uno más, te sientes a gusto”, explicó el defensa, impaciente por medirse con su compatriota y estrella del Atlético de Madrid, Antoine Griezmann, con el que coincidió en la selección francesa sub-20.

Y sobre todo, “es un club serio que está demostrando cosas buenas, que es estable y que gestiona bien el dinero”.

Tolerancia cero con las deudas

El resultado más destacado del equipo ‘armero’ esta temporada (2016/2017) fue el empate en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid a inicios de octubre (1-1).

“Ver un equipo de un pueblo como este jugar contra el mejor equipo del mundo y empatar, demuestra que otro fútbol es posible”, dijo con entusiasmo Álex Aranzábal, de 42 años,  presidente de la entidad hasta el final de la pasada temporada.

“Casi todo lo que hicimos fue distinto a lo que la gente está acostumbrada en el mundo del fútbol. Lo primero que debe tener claro la gente es que normalmente en el fútbol la gente busca resultados a corto plazo. El modelo Eibar no es un modelo a corto plazo, es un modelo sólido que intenta hacer un proyecto muy fuerte, pero que necesita su tiempo”, explicó el exdirigente.

Para este economista y empresario, la estabilidad financiera es la principal fuerza de un club que pertenece a sus 11.000 pequeños accionistas y que hace unos años se comprometió a no endeudarse.

Gracias a ello pudo mantenerse en la liga al finalizar la temporada 2015, cuando descendió deportivamente, pero conservó la plaza en la élite gracias al descenso administrativo del Elche, un club acuciado por las deudas.

“Estoy convencido de que lo mismo que hicimos en Eibar se puede hacer en otros lugares de España, en Francia, en Alemania o en Inglaterra”, concluyó Aranzábal. (I)

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El club busca su hueco en las redes sociales

El Eibar pone en práctica brillantes ideas. Más allá de la construcción de su modelo económico-deportivo, el club vasco busca su hueco en las redes sociales para contar su historia de pequeño club contra los más grandes.

En 2014 puso en marcha una campaña de crowdfunding bautizada como ‘Defiende al Eibar’ con el objetivo de recaudar $ 1,8 millones para ampliar el capital necesario para competir en la liga y evitar así un descenso administrativo nada más lograr el ansiado ascenso.

El centrocampista en aquel entonces del Real Madrid, Xabi Alonso, hoy del Bayern de Múnich, fue uno de los rostros de la campaña. Alonso militó una temporada en el Eibar, en segunda división, en los inicios de su carrera.

“El Eibar era conocido solo aquí. Construimos un story telling (narración de cuento) y fuimos capaces de vender acciones del Eibar en 69 países del mundo, en China, en Rusia, en Estados Unidos, en México, en Argentina y también en Singapur, en Kazajistán, en Israel, en Líbano”, explica Álex Aranzábal, expresidente del club.

“Somos un club pequeño, pero sin complejos y ambicioso”, manifiesta con una sonrisa Aranzábal, conocedor del interés que suscita un club pequeño compitiendo de igual a igual con gigantes del fútbol europeo. En su tercera temporada consecutiva en primera división, aún no congrega a muchos periodistas en las ruedas de prensa. (I)