Entrevista / samantha michelle arévalo salinas / nadadora de alto rendimiento

"La presea de plata mundial me hace soñar con una olímpica"

| 04 de Septiembre de 2017 - 00:00
Samantha Michelle Arévalo Salinas, nadadora de alto rendimiento
FOTO: Foto: Marco Salgado / El Telégrafo

Contenta por pasar unos días con su familia en Macas, la nadadora Samantha Arévalo se abastece de ánimo para cumplir con éxito las pruebas con las que cerrará su calendario de competencias 2017: la sexta y séptima paradas de la Copa Mundial de Natación en los 10 kilómetros de aguas abiertas, y los Juegos Bolivarianos.

La sexta parada se celebrará el 15 de octubre en el condado de Chun’An (China) y la séptima el 21 de octubre en Hong Kong, mientras las justas regionales tendrán por sede a Santa Marta (Colombia), entre el 11 y 25 de noviembre. Espontánea, amable y serena, la cultora se acostumbra a canjear esfuerzo por gloria y, en lo que a mujeres se refiere, este año se consolida como la mejor nadadora en la historia del país, luego de adjudicarse la medalla de plata en los 10 kilómetros de aguas abiertas del Campeonato Mundial de Budapest (Hungría), el 16 de julio, y ubicarse séptima en la misma distancia durante la quinta fecha de la Copa Mundial que se celebró en Quebec (Canadá), el 12 de agosto. Respaldada por sus padres, los médicos Elsa Salinas y Leonardo Arévalo, la ‘Sirenita’ revela algunas vivencias como alumna del entrenador italiano Fabrizio Antonelli, a quien escogió para continuar con su crecimiento deportivo.

¿Cómo y cuándo se puso en contacto con Fabrizio Antonelli para después irse a vivir a Italia?

Tuve la oportunidad de tratarlo en diferentes competencias; él iba con Rachele Bruni, que ahora es mi compañera de entrenamiento. Al ver que ella obtuvo la medalla de plata en las olimpiadas de Río de Janeiro en 2016 le consulté a Fabrizio si habría la posibilidad de integrarme a su equipo, me dijo que sí. En enero ya estuve con ellos.

Antonelli es el tercer técnico que tiene en su trayectoria deportiva, ¿es muy diferente a los otros?

Con el profesor Ariel Cabana (cubano) practiqué desde los 10 hasta los 17 años y cumplí el proceso de los Juegos Olímpicos ‘Londres 2012’. En 2013 decidí ir a Cuenca para seguir con Juan Enderica; una como deportista es consciente de que cambiar de entrenamiento requiere tiempo para habituarse, para rendir bien. Igual que con Fabrizio, con Juan pasé los primeros meses tratando de acoplarme, siempre he estado nadando distancias largas, por lo que no fue tan distinto.

Cuéntenos algunos detalles de la labor de Fabrizio

Estoy contenta porque es muy atento en depurar mi técnica, en corregirme la respiración, la brazada... aprecio mucho que haya esa voluntad de su parte, estoy dispuesta a obedecer cada una de sus recomendaciones. Los primeros meses los llevé con calma porque cuando una se acostumbra a nadar de una manera, cambiar es un poco complicado, se necesita tiempo, paciencia y pensar mucho hasta lograr que sea mecánico.

¿La relación con Juan Enderica se afectó por su decisión de cambiar de preparador?

Entre Juan y mi familia siempre existió mucha amistad. Cuando era niña él competía con mi hermano Víctor Hugo (32 años), por lo tanto, antes de entrenar con él ya éramos amigos. Cuando estuve en Cuenca, los hermanos Enderica me enseñaron muchas cosas; un entrenador quiere lo mejor para su alumna y siempre ha habido ese respeto de mi parte, así como agradecimiento porque con ellos culminé mi segundo ciclo olímpico. Cuando le informé sobre mi decisión de establecerme en Italia, Juan me dijo que fuera, que tenía todo su apoyo y que en cualquier momento podía regresar.

¿En qué sector de Italia vive? ¿Quiénes son sus compañeras?

Fabrizio es entrenador del Centro Sportivo Olímpico del Ejército Italiano, allá a los grupos se les llama escuadras y cuando un deportista es parte de una escuadra obtiene jubilación, de esta manera, al retirarse puede acceder a un trabajo dentro del Ejército o la Policía en distintas áreas. Mis compañeras son de una escuadra del Ejército. Además de Rachele Bruni constan Martina De Memme, que participó en Río de Janeiro en piscina; ahora nada en piscina en la posta de la selección de Italia de los 4x200 metros libre; Alice Franco, que hace distancias largas de 35 kilómetros, 25 kilómetros, y Arianna Bridi, que lleva el proceso con Rachele y está primera en el ranking mundial. Yo comparto la vivienda con Alice.

¿Cree que le ha ido mejor en aguas abiertas?

Empecé en la disciplina en 2013. Al principio no la disfrutaba a plenitud; es diferente a nadar en una piscina donde estás sola en el carril, con el tiempo, y se compite con una misma; en aguas abiertas dependes de la estrategia y hay muchos factores que pueden influir en el resultado: el clima, la temperatura del agua, el roce con las otras nadadoras. Al principio se me dificultó, pero al notar que mejoraba rápido, con resultados más alentadores que en piscina, me enfoqué en esta modalidad. No quiere decir que haya dejado la piscina, de hecho practicamos en una piscina.

¿Este es su mejor año? ¿La medalla de plata mundial la convierte en la mejor exponente en la historia de la natación ecuatoriana?

Gracias a Dios es el mejor resultado que he obtenido en mi carrera, pero pienso que a lo largo de la historia de la natación ecuatoriana hay algunos nadadores que alcanzaron excelentes resultados; Jorge Delgado, por ejemplo, quedó cuarto en unas olimpiadas (Múnich 1972, en los 200 metros mariposa); creo que es el mejor resultado que un nadador ecuatoriano ha alcanzado.

¿Es posible una medalla olímpica con Samantha Arévalo?

Todos los deportistas soñamos con dar el mejor resultado y cuando pensamos en eso se nos viene a la mente una medalla olímpica y para esto se necesita de un trabajo en equipo porque una no podría hacerlo sola. Este año no me esperaba la presea de plata en el mundial, eso me permite soñar, confiar un poco más. Es difícil mantenerse, una tiene altos y bajos, pero voy a dar lo mejor en estos tres años que faltan para ‘Tokio 2020’ y, si Dios quiere, subiremos el podio.

¿Le fue difícil adaptarse a Roma?

Me gusta, me adapté rápido al clima. Roma es una ciudad increíble para hacer turismo, para conocer, para aprender, mas yo fui a entrenar y mi la rutina es ir a la piscina y estar en el centro deportivo. Trabajamos de lunes a sábado pero, obviamente, tenemos tiempo libre. Coger el metro ya era algo nuevo para mí, también orientarme con el Google Maps en el teléfono. Para conocer Roma se necesita caminar, caminar y caminar.

¿Le agrada algún sitio en especial?

Salgo los domingos y el metro me deja justo en el Coliseo Romano; disfruto mucho, incluso si estoy sola, porque sales, conoces y siempre que pasas por el mismo lugar ves algo diferente. Me gusta la Vía del Corso, que te lleva a la Piazza del Popolo (Plaza del Pueblo), donde encuentras a gente de todo el mundo; también es lindo el barrio del Trastevere, ahí hay bares, restaurantes, museos, monumentos, calles, plazas; Ciudad del Vaticano, todo está cerca a pie. Se conoce ‘full’.

¿Ha tenido problemas por el idioma o la comida?

Ya hablo un poquito de italiano, entiendo la mayoría de lo que dicen mis compañeros y me puedo comunicar con ellos. Con la comida no hay problema, disfruto de la pasta, la pizza, el pollo, el risotto, el prosciutto, que es como le dicen allá al jamón; el queso es rico ¡Me gusta bastante la gastronomía italiana!

¿Alguna anécdota en especial?

Para mí entrenar solo con mujeres fue un cambio, en Cuenca practicaba con Esteban y Santiago Enderica. Pero lo más curioso es que en Italia son muy supersticiosos. Si en la mesa me dicen que les pase la sal, debo dejarla cerca de quien me la pidió, pues no toman el salero de mi mano, y cuando se les derrama un poco de sal, se arrojan sal por la espalda. Si se les cruza un gato negro en el camino, no  pasan por ahí.

¿Hay mucho temor en Roma por la amenaza de un ataque terrorista?

De alguna manera sí, sobre todo cuando hay eventos masivos. En Semana Santa mucha gente acude al Vaticano. En algunos lugares como el metro te dicen que no salgas de casa. Hasta ahora no ha pasado nada, pero ese temor existe. (I)