De rodillas contra las políticas racistas de Trump

- 26 de septiembre de 2017 - 00:00
Los jugadores de Buffalo Bills se arrodillan durante el himno de EE.UU. antes deL partido ante Denver Broncos.
Foto: AFP

Los jugadores de fútbol americano y baloncesto arremeten contra el mandatario, quien los llamó “hijos de puta”.

Otro frente abierto para Donald Trump. El presidente de Estados Unidos descargó su furia ahora contra el mundo del deporte, al que atacó sin compasión en un acto de campaña el viernes pasado en Alabama. Trump se refirió a algunos jugadores afroamericanos de la NFL, la Liga Profesional de Fútbol Americano, que decidieron arrodillarse durante el himno nacional como señal de protesta contra las políticas racistas del actual Gobierno. Los llamó “hijos de puta”. 

“¿No les gustaría ver a uno de esos presidentes de la NFL, cuando alguien falta al respeto a nuestra bandera, decir: ‘Saca a ese hijo de puta de la cancha ahora mismo. Está despedido. ¡Está despedido!’”, gritó, ante la euforia de los presentes. “¿No les encantaría?”.      

En ese mismo saco metió a Stephen Curry, estrella de los Golden State Warriors de la NBA, que expresó tener dudas ante la tradicional visita del equipo campeón del torneo a la Casa Blanca. Trump recurrió, como es habitual, a su cuenta de Twitter para retirarle la invitación. “Ir a la Casa Blanca es considerado un gran honor para el equipo campeón, escribió el mandatario. “Curry está dudando, por lo tanto, se retira la invitación”.

Los Warriors respondieron con un comunicado en el que aceptan la cancelación, además de anunciar que sí viajarán a Washington de todas formas para promocionar valores como “la igualdad, la diversidad y la inclusión”.

Después de eso, una ola de protestas azotó los partidos de la NFL. Decenas de jugadores de la liga se arrodillaron durante los partidos del domingo mientras se escuchaba el himno de EE.UU. en el estadio, en la manifestación más grande desde que el exmariscal de campo de los San Francisco 49ers Colin Kaepernick iniciara esta forma de protesta en 2016.    

La primera muestra tuvo lugar en el juego de la NFL en Londres, entre los Jacksonville Jaguars y Baltimore Ravens en el estadio de Wembley, cuando cerca de una docena de jugadores de ambos equipos se arrodillaron durante el himno, mientras que otros permanecieron de pie con los brazos entrelazados. 

Entre los que se cruzaron de brazos estuvo el dueño de los Jacksonville Jaguars, Shad Khan, quien donó $ 1 millón a la campaña electoral de Trump en 2016.

Khan emitió más adelante una declaración en la que califica los comentarios recientes de Trump como un gesto “divisivo y polémico”.

“Por eso es importante para nosotros, y personalmente para mí, mostrar al mundo que aunque podamos diferir a veces, podemos y debemos estar unidos en el esfuerzo por ser mejores como pueblo y como nación”. 

Las protestas de Londres fueron emuladas en Estados Unidos, en los otros partidos de la NFL. En Foxborough, alrededor de 15 miembros del campeón del Superbowl, los New England Patriots, se arrodillaron durante el himno nacional. El quarterback estrella Tom Brady enlazó su brazos con sus compañeros. 

El propietario de los Patriotas Robert Kraft, un amigo de Trump que también donó a su campaña, emitió una declaración diciendo que estaba “profundamente decepcionado” por las declaraciones de Trump el viernes.   

En Chicago, los Pittsburgh Steelers decidieron permanecer en su vestuario durante el himno antes de su choque con los Osos.

El entrenador de los Steelers, Mike Tomlin, que es negro, dijo que la decisión no tenía la intención de ser irrespetuosa, sino más bien calculada para “alejarse de la circunstancia”. 

“Estos son tiempos muy divisorios para nuestro país”, dijo Tomlin a la televisión CBS. “Para nosotros, como equipo de fútbol, se trata de permanecer unidos”.

Un jugador de los Steelers, el tackle Alejandro Villanueva, ex Ranger del Ejército y veterano de guerra de Afganistán, fue el único que estuvo fuera del túnel para escuchar el himno. Villanueva nació en la base naval aérea de Meridian, en Misisipi, hijo de un oficial de la Armada española que trabajaba para la OTAN.

En Detroit, Rico LaVelle, encargado de interpretar el himno nacional, puso una rodilla en tierra al final de su actuación. Al menos 8 jugadores de los Detroit Lions fueron vistos de rodillas durante el himno, mientras que otros enlazaron sus brazos antes de su juego con los Halcones de Atlanta.

Los jugadores de los Falcons, incluido el dueño del equipo, Arthur Blank, también entrelazaron sus brazos. Más de 20 jugadores de Cleveland Browns se arrodillaron durante el himno antes del juego contra los Colts en Indianápolis. 

Este domingo también están programados partidos de las Grandes Ligas de béisbol, que anoche tuvieron su primea expresión de protesta cuando el receptor negro de los Atléticos de Oakland, Bruce Maxwell, se arrodilló durante el himno antes de un partido en California. (I)

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