Switzer allanó el camino para que las mujeres corran en una maratón

- 20 de abril de 2017 - 00:00

El lunes se cumplieron 50 años de uno de los momentos más importantes del running amateur. En 1967, Kathrine Switzer, corredora estadounidense que en ese entonces estudiaba periodismo y tenía 20 años, entró en la historia del atletismo al convertirse en la primera mujer con dorsal (número) en terminar un maratón, la de Boston.

Hasta 1967, los 42 kilómetros eran una prueba exclusivamente masculina en la que las mujeres no podían participar. Aquel año, la atleta de Virginia desafió a las normas establecidas inscribiéndose en la maratón de Boston como si fuera un corredor más y obviando su nombre de pila. Pagó $ 2 y se inscribió con sus iniciales K.V. Switzer. Switzer tomó la salida con el dorsal número 261 dispuesta a terminar una de las competiciones más atractivas de Estados Unidos.

La maratoniana lo consiguió en una época en la que las mujeres aún estaban consideradas débiles o frágiles como para desempeñarse en igual lid que los hombres.

Lo hizo pese a que el director de la histórica prueba de Boston, Jock Semple, intentó sacarla de la pista a empujones. “Sal de mi carrera y entrégame tu dorsal”, le decía mientras trataba de darle alcance.

Aquella imagen, captada por un fotógrafo del Boston Globe, daría la vuelta al mundo y pasaría a la historia del deporte. Al ver que Switzer estaba a punto de ser expulsada, los maratonianos que participaban junto a ella decidieron intervenir e impidieron, a empujones, que los jueces se acercaran a ella. Después del incidente, un grupo de runners la escoltaron hasta la meta, terminando su primera maratón con un tiempo de 4 horas y 20 minutos.

La deportista llegó a la meta con los pies ensangrentados, pero declaró que habría culminado el recorrido hasta gateando si hubiera hecho falta. Semple, quien falleció en 1988, más tarde se convirtió en amigo de Switzer.

La atleta logró que en 1972 las mujeres fueran aceptadas en la carrera que hoy ha completado entre innumerables muestras de afecto y de ánimo. Allanó también el camino para que las mujeres pudieran disputar estas pruebas en los Juegos Olímpicos, un hito alcanzado en 1984. Ganó las competiciones de Nueva York de 1974 y 1975 y, con su marca en Boston, se colocó como la sexta mujer más rápida del planeta.

“Me sentí profundamente humillada y, por un breve momento, me pregunté si debía abandonar la carrera (...), pero sabía que si la abandonaba nadie creería jamás que una mujer era capaz de correr más de 26 millas”, enfatizó Switzer.

Volvió a competir en los 42 km

A sus 70 años, la escritora, comentarista de televisión y atleta estadounidense volvió a correr el lunes en la Maratón de Boston. Fue la última de su profiláctica carrera atlética. Ganadora en la maratón de Nueva York en 1974, segunda en la de Boston al año siguiente, donde además bajó de las tres horas y registró su marca personal en la especialidad. La atleta completó con la del lunes su maratón número 40.

Ahora, sin perseguidores, Switzer completó los 42 km y llegó a la meta acompañada de las mujeres del movimiento 261 Fearless, una comunidad de corredoras con fines sociales. Terminó el recorrido en 4h44m31s, solo 24m31s más tarde de su primera marca (4h20m).

“Correr las dos carreras con 50 años de diferencia fue como la noche y el día. Oír a todos mis seguidores corear mi nombre ha sido una de las experiencias emotivas más gratificantes de mi vida, ha sido un momento precioso”, señaló Switzer.

Switzer corrió el lunes en promedio 10m51s por milla (1,6 km) y terminó octava en su grupo de edad. (Hubo 43 mujeres de entre 70 años y mayores registrados para el maratón de este año). Expresó que se sentía abrumadoramente agradecida por las calles de Boston después de cruzar la línea de meta.

Llevó el número de su dorsal original (261), el cual fue retirado por los organizadores de la carrera después de que cruzase la línea de meta como homenaje. La Maratón de Boston solo ha retirado otro número en toda su historia, el 61, en reconocimiento a las 61 carreras empezadas por el atleta Johny Kelley.

“Es un testimonio del poder de este número, es decir, sin temor en todo el mundo ahora”, subrayó la mujer que desafió al machismo corriendo una maratón prohibida para su género. (I)

Datos

Switzer se inscribió para correr la legendaria maratón de la ciudad de Boston, Estados Unidos. Un hecho sin precedentes en una época en la que los hombres creían que las mujeres no eran capaces de correr más de una milla y media (2,4 kilómetros). La primera mujer en correr una maratón sin dorsal fue Bobbi Gibb en Boston 1966.

Durante la carrera, Switzer fue fotografiada como la gran curiosidad, perseguida para evitar que siguiera adelante y, finalmente, descalificada cuando cruzó la meta.

La estadounidense mencionó que después de la carrera de Boston de 1967 organizó junto con otros deportistas más de 400 carreras en 27 países, y usaron las estadísticas de esos eventos para hacer lobby ante el Comité Olímpico Internacional, hasta que lograron incluir la maratón femenina en una Olimpiada, en 1984. (I)

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