La atleta Romina Cifuentes se ganó un lugar en la élite

- 17 de abril de 2017 - 00:00
La atleta guayaquileña Romina Cifuentes se prepara para entrenar en la pista Los Chasquis, previo al mundial de postas que se correrá en Bahamas.
Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

La guayaquileña se sumó al equipo ecuatoriano de postas que participará en el mundial de Bahamas. Su madre la motivó para que practicara este deporte.

A la distancia es fácil identificar a Romina Cifuentes. Un rayo de color azul pasa a velocidad por la pista atlética Los Chasquis y todos saben que se trata de ella, la juvenil guayaquileña que destaca en el deporte nacional y que hoy forma parte del equipo absoluto de relevos que participará en el mundial de Bahamas, el 22 y 23 de abril.

Su cabello, teñido ahora de azul, es lo que la caracteriza. Alguna vez lo pintó de blanco, también de rojo, rosa o violeta. “No tengo ninguna cábala. Solo estoy con mis looks  locos siempre, por mostrarme diferente y porque me gusta”, contó luego de un entrenamiento.

Pero más allá de su aspecto exterior, ella quiere también diferenciarse de las demás competidoras de lo que hace sobre la pista. Mencionó que su fuerte está en los 200 metros -su récord actual es de 23,44 segundos- y se acopla en el equipo de postas por su capacidad para correr en curva, una de las deficiencias que tuvo Ecuador en el mundial anterior, según el entrenador Nelson Gutiérrez.

La afición por el atletismo no nació de casualidad en la vida de Romina. Su madre María Antonia González incidió para que practicara este deporte, pues ella corría cuando era joven; sentía que su hija  tendría cualidades para practicar con éxito esa disciplina.

En el Liceo Cristiano de su ciudad natal le hicieron una prueba y al ver sus dotes la convencieron de entrenar de forma más ordenada. “En mi primera competencia, cuando tenía unos nueve años, me imaginaba que iba a llegar última. La realidad fue otra, porque quedé segunda y desde ahí tomé muy en serio el atletismo”.

Corría los 80 y los 150 metros, distancias aptas para menores, y luego compitió en los 100 y 200. Sus entrenadores inmediatamente se dieron cuenta que rendía mejor en esta última modalidad, pues sabía rematar bien esas pruebas. Su evolución la obligó a buscar una mejor preparación y viajó a Quito, donde estaba la base del equipo nacional femenino de velocidad.

“No fue tan doloroso esta vez separarme de mi familia, porque mientras crecía me tocó viajar varias veces para competir. Claro que ahí se me hizo más duro, pero sabía que era por mi familia. Vine a Quito para mejorar y pensar en darle una vida mejor a mi familia”, dijo la deportista. 

Sus tres hermanos se quedaron en Guayaquil, bajo los cuidados de sus padres, María Antonia y Manuel Antonio, mientras ella se aloja en las instalaciones de la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP), donde comparte con atletas de otras provincias.

Apenas sale del lugar ya observa la pista Los Chasquis, a la que acude diariamente para entrenar a una o doble jornada con el técnico Nelson Gutiérrez y sus compañeras Ángela Tenorio, Yuliana Angulo y Marizol Landázuri.

Coincidir con Ángela, referente actual del atletismo femenino en  Ecuador, ha sido muy grato para Romina. “Sin duda es un ejemplo y es muy abierta para ayudar a las demás. No ha sido difícil acoplarme al grupo, porque me ha recibido bien y todo eso aporta para hacer una buena presentación”.

Mientras calienta con las más experimentadas, siempre hay espacio para las bromas y secretos. Ángela sale con unos grandes audífonos y Yuliana le consulta sobre lo que escucha. Su compañera le presta el dispositivo y la atleta comienza a bailar entre las risas y aplausos de todas las integrantes del equipo.

“Romina se ha ganado un lugar en el equipo por sus actuaciones. Se ha sentido cómoda y eso ayuda mucho para su adaptación”, dijo Angulo sobre la presencia de la nueva integrante.

Si las mañanas y las tardes las ocupa casi íntegras para los entrenamientos, las noches las dedica a los estudios. Se graduó del colegio en el 2016 y este año arrancó la carrera para ser técnico en deportes, en el instituto del Consejo Provincial de Pichincha.

Su intención es también formarse profesionalmente y entender desde otra óptica su deporte. Las experiencias en los viajes también la ayudan en ese aspecto, sobre todo para superar las barreras del idioma.

Recordó que cuando viajó a Polonia, la maleta donde estaba la indumentaria deportiva del equipo juvenil de postas no llegó a tiempo, pero por el idioma no sabían cómo reclamar. “Por suerte una chica del equipo sabía bien inglés y pudo hablar con la gente del aeropuerto. Recuperamos la maleta justo a tiempo; casi nos cuesta no participar”.

Cifuentes planea irrumpir con fuerza en el atletismo femenino nacional. Mientras aún es juvenil, ya es considerada en el equipo absoluto por su progresión y trabajo sostenido.

No le llama la atención tener cábalas; confía siempre en que el trabajo que realice será lo que la impulse a nivel mundial. Eso sí, seguirá luciendo una colorida cabellera, que la identifica desde los 13 años cuando aprendió a hacerlo por su cuenta.

Datos

- Romina Cifuentes nació el 8 de febrero de 1999 en Guayaquil. De pequeña también jugó fútbol, pero el atletismo robó su atención cuando empezó a practicarlo.

- Su entrenador desde que llegó a Quito es el cubano Nelson Rodríguez, quien estima que Cifuentes conseguirá el próximo año la marca para participar en la prueba de los 200 metros en Tokio 2020.

- La atleta ya compitió en un mundial de postas, pero a nivel juvenil. En 2016 participó en Bydgoszcz, Polonia, con Katherine Chillambo, Marina Poroso y Maribel Caicedo.

- Este año también competirá en el Campeonato Panamericano Juvenil, que se disputará en Lima, Perú, el próximo julio. Su intención es lograr una medalla en esa prueba, antes de participar en los Juegos Bolivarianos. (I)

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