Chocho inicia su revancha personal en Ciudad Juárez

- 12 de marzo de 2017 - 00:00
Andrés Chocho (centro) compitió en las pruebas de 20 y 50 kilómetros durante los Juegos Olímpicos de 2016; fue descalificado en ambas. Hoy inicia el ciclo olímpico que terminará con los juegos de Tokio en 2020.
Foto: cortesía

El marchista tricolor deja atrás sus descalificaciones en las olimpiadas de 2016 y se encamina a las de 2020.

A pesar de los insultos disfrazados de críticas que recibió a través de las redes sociales, Andrés Chocho León (33 años) no cerró sus cuentas y decidió darse la oportunidad de revancha, que espera culminar con los pies en el podio de los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Descalificado en las pruebas de 20 y 50 kilómetros de las olimpiadas de 2016 en Río de Janeiro, el marchista azuayo retornó al país con la desazón de la derrota, pero nunca se sintió fracasado. Su padre, Luis Chocho, entrenador de la disciplina y principal impulsador de su auge en el Ecuador, recuerda la tristeza que padeció Andrés.

“Lo más duro estuvo en los comentarios negativos. Esto a través de los medios (redes) sociales, que a veces lastiman, desconociendo cuál es el sacrificio y la entrega del atleta en la competición”, manifiesta.

Ahora, 6 meses después, el cuencano vuelve el pie al acelerador y emprende su nuevo desafío, en el que su examen inicial será la primera parada del Circuito Internacional de Marcha 2017, a cumplirse hoy en Ciudad Juárez, México, desde el mediodía. La delegación ecuatoriana es completada por los también atletas Paola Pérez y  Jonathan Cáceres; todos viajaron desde Quito el jueves pasado.

La principal preocupación para los tres exponentes es no contar aún con los fondos del Plan de Alto Rendimiento, cuyas asignaciones dependerán de la beca en la que sean incluidos, pues tampoco conocen si serán ratificados en las categorías de 2016; Chocho estuvo en la clase A, con 7 salarios básicos unificados, mientras sus coterráneos percibían los beneficios de la beca B, con una ayuda económica de 4 salarios básicos.

Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo (FEA), detalla que la falta de recursos le impidió a Chocho viajar a España para su primer encuentro de la temporada con el entrenador español Josep Marín, con quien se instruye desde octubre de 2015. El cultor debía ir a ese territorio en los primeros meses del año.

El desplazamiento a Ciudad Juárez, puntualiza Bravo, se produce gracias a la Federación Mexicana de Atletismo, que costea los gastos de los tres ecuatorianos a través de una invitación al torneo.

Ante la imposibilidad de ir al país ibérico, Andrés ha seguido las indicaciones de su aleccionador vía correo electrónico, y aunque no es lo óptimo, tampoco puede detener su preparación. “Él es muy profesional en su campo, esperemos a ver cómo progresa, porque estas limitantes no permiten que el deportista se pueda desarrollar de la mejor manera”, expresa el titular de la FEA.

Depuración de la técnica

Más allá del nivel de los contrincantes, el verdadero rival de Chocho es él mismo o, más bien, sus errores técnicos, los cuales le han provocado 6 descalificaciones: en los 20 kilómetros del Mundial de Atletismo Osaka 2007, en los 50 kilómetros de los Juegos Olímpicos Londres 2012, en los 50 kilómetros del Mundial de Atletismo Moscú 2013, en los 20 kilómetros del Mundial de Atletismo Pekín 2015, en los 20 kilómetros de los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 y también en los 50 kilómetros de aquellas justas.

Después de su cuarta inhabilitación por faltas, para evitar     reincidir, en el último trimestre de 2015, el propio atleta pidió la vinculación en su equipo de Josep Marín Sospedra (67 años), subcampeón global en 1983, quien le orientaría específicamente en optimizar el aspecto biomecánico.

En sus evaluaciones, Marín detectó que Chocho exageraba en el oscilación de los hombros y ejecutaba movimientos habituales de los velocistas, como inclinarse hacia adelante, al contrario de lo que exige la caminata.

Pese a ello, en los Juegos Olímpicos cariocas, el andarín volvió a ser descalificado, a los 8 kilómetros en la contienda de 20 kilómetros y a los 34 en la de 50 kilómetros. Manuel Bravo indica que se le aplicó análisis en todos los parámetros, psicológico, físico, técnico, para detectar dónde radican sus fallas y ayudarlo a superarlas.

Subraya, no obstante, que como federación, poco se puede intervenir en la labor de un cultor maduro como Andrés, que lleva muchos años en la modalidad y tiene independencia en su trabajo. Por este motivo tampoco se le debe responsabilizar a Marín de los resultados, de hecho este únicamente es un asesor, pues Chocho se autoentrena y es quien define las cargas de los entrenamientos. “La marcha es una actividad de apreciación, Marín no puede dar ningún informe respecto a lo que pasó en Río porque eso le compete directamente al deportista”.

Pero Andrés, campeón panamericano 2015, que previo a las olimpiadas de 2016 estaba tercero en el ranking planetario y logró el quinto lugar en los 20 kilómetros del Mundial de Marcha Roma 2016, considera que lo sucedido en Río quedó atrás y ahora enfila sus esfuerzos hacia Tokio 2020.

Hoy, el propósito principal es evaluar su técnica y las sensaciones de retornar a las bregas; lo mismo buscará el próximo domingo en Monterrey, donde terciaría en los 50 kilómetros de la segunda parada del Circuito Internacional. (I)

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