Lunes, 13 Febrero 2017 00:00 Cultura

Yelena Marich forma a nuevas figuras del ballet

La docente comenzó a dictar clases de ballet en 1982. Por su trayectoria ha recibido reconocimientos.
La docente comenzó a dictar clases de ballet en 1982. Por su trayectoria ha recibido reconocimientos. Foto: José Morán / El Telégrafo

La directora guayaquileña amplió el pénsum académico a tres géneros: clásico, contemporáneo y folclórico.

Redacción Cultura

“Una excelente bailarina no es la que está bien peinada y vestida con un bonito tutú, sino la que domina la técnica”. Esta frase repite a diario Yelena Marich Alvear a sus estudiantes de la Unidad de Danza Esperanza Cruz, en la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas.

La maestra guayaquileña, con 35 años de trayectoria, está un poco decepcionada de la nueva generación de balletistas, pues algunos  jóvenes con máximo tres años de estudios consideran que ya están preparados para abrir academias o para producir espectáculos. Eso significa “falta de profesionalismo y una estafa para la danza”.

Su contextura delgada delata que su cuerpo siempre lo mantiene ejercitado, en movimiento. Con voz enérgica agrega que cuando un bailarín no está capacitado, no sabe hacer un lift (cargadas) y se anima a dictar clases, hace un perjuicio a los demás. “Daña posturas del cuerpo. Cuando la danza es aprendida a temprana edad con errores es difícil de corregir, limpiar y perfeccionar”.

En su pequeña oficina rodeada de documentos, Marich manifiesta que el problema de ofrecer al público malas funciones dancísticas radica en que “ni  ellos tienen claro el concepto de danza moderna, pues bailar hip-hop, jazz progresivo, ritmos actuales y hacer acrobacia no garantiza un buen show dancístico”.

Desde que asumió la dirección de la Unidad de Danza Esperanza Cruz, en junio de 1996, Marich amplió la formación de los bailarines-estudiantes mediante la enseñanza de tres géneros: clásico, contemporáneo y folclórico.

Para ello tuvo que realizar una reestructuración del pénsum académico, seleccionar a los nuevos docentes y aprender a manejar la parte administrativa.

A su equipo de trabajo convocó a los instructores Fernando Rodríguez (folclor), Wendy Cabanilla y Patricia Moreno (ballet).

Para reforzar el aprendizaje de los alumnos ha invitado a impartir sus conocimientos en coreografías y clases de entrenamiento a bailarines internacionales, como Patricia Cano (Perú), Ada González (Cuba), Juan Carlos Peñuela (Colombia), Anahí Goujon (México), así como a los quiteños Omar Aguirre, Carolina Pepper y Freddy López, entre otros.

Marich, quien a los 10 años aprobó su primera audición en esta misma institución, la cual actualmente dirige, resalta que también iniciaron sus estudios en la Casa de la Cultura importantes figuras de la danza ecuatoriana, como Gioconda Minervini,  Ivonne Hidalgo, Patricia Moreno, Yesenea Mendoza y Ana Wiesner (+). Ellas tienen sus propias escuelas y sus trayectorias las avalan, según Marich.

El maestro Jorge Córdova, director de la Escuela de Ballet Ileana Leonidoff, desde 1970 hasta 1981, quien tuvo su formación artística en el Teatro Colón, en Argentina, descubrió el talento de Marich y el coreógrafo Jaime Yori la eligió para formar parte del cuerpo de baile de la Casa de la Cultura. “Yo estaba en un nivel intermedio y, para ser admitida, me tuvieron que ascender a un nivel superior por mi talento”.

Su interés de estar constantemente preparándose hizo que durante sus vacaciones aprovechara sus viajes a México, Estados Unidos y Francia para inscribirse en talleres de danza clásica. Entre los profesores que la perfeccionaron  en la técnica constan el ecuatoriano Douglas López (quien se destacó en Europa), los cubanos Fernando Alonso, María de los Ángeles Reyes y el australeano Philip Beamish.

Marich utiliza la técnica cubana y americana. En la primera, el varón mueve y gira a la bailarina en su eje, mientras que en la otra la bailarina gira sola y el partner solo ayuda a terminar el giro.

Su equipo de trabajo

Patricia Moreno, licenciada en Danza, asegura que en esta época a los niños y adolescentes no les gusta aprender ballet, pues requiere de técnica y conlleva ser disciplinado.

“En otros estilos, como el moderno, se requiere de poca práctica. En cambio, en la danza clásica hay un patrón estricto que seguir y se necesita diez años para aprender todos los pasos característicos, los cuales, si no están bien trazados, descalifican al bailarín”, afirma Moreno, quien colaboró con las coreografías de Mágico Mozart y Blanca Nieves.

Fernando Rodríguez, docente de folclor, expresa que el bailarín debe tener bases de ballet y de ahí  irrumpir lo clásico para abrirse a otros géneros. “Hay que aprender técnica. Si un bailarín no sabe de postura, de estiramiento, su trabajo será deficiente”.

Él no solo escenifica clásicos como Cumandá, sino que hace propuestas de su autoría con A la cola, en la cual fusiona la danza con el teatro. (I)

Datos

La primera escuela de ballet nace en la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, a finales de 1947, bajo la dirección de la alemana Inge Bruckman.

Después fueron nombrados como directores Kity Sakilarides,  Ileana Leonidoff, Esperanza Cruz, Angélica Marini, Jorge Córdova, Douglas López (+), Lucho Mueckay y Fausto Arroyo.

En 2011, la Escuela de Ballet Ileana Leonidoff pasa a llamarse Escuela de Ballet Esperanza Cruz, pero en 2013, desde la reestructuración cultural del país, se llama Unidad de Danza Esperanza Cruz.

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